Rosa Marina Zelaya Velásquez
La democracia se construye, se consolida y se manifiesta, entre otros, en paz y progreso para la nación y en instituciones públicas al servicio de todos sin distingos de ninguna naturaleza. Nicaragua debe pasar de la transición hacia la democracia plena —tenemos ya 15 años en ella— y podrá hacerlo en la medida que los diferentes sectores políticos tomen posiciones de amor a Nicaragua, depongan intereses particulares, partidarios y de cualquier naturaleza y asuman su responsabilidad histórica por el bien de la nación.
El 5 de noviembre del 2006, se realizarán elecciones de autoridades nacionales. Es una oportunidad trascendental de elegir a un Presidente y Vicepresidente de la República y diputados ante la Asamblea Nacional y ante el Parlamento Centroamericano, que trabajen en armonía y con un mismo fin: Nicaragua y los nicaragüenses.
Es importante y necesario, entonces, la constitución de una gran alianza de partidos políticos con sentido de unidad nacional, amplia, que cobije a todos los sectores que deseen concentrar sus esfuerzos en la construcción de ciudadanía y de instituciones profesionalizadas sobre las que se edifique la nueva Nicaragua, que deseamos todos.
Este año 2005, los nicaragüenses nos hemos manifestado en contra del pacto político y sus consecuencias negativas: involución del sistema electoral y de justicia, intranquilidad e incertidumbre y por haber obstaculizado el desarrollo económico del país. Hemos marchado, exigiendo referendo de las reformas constitucionales aprobadas sin seguir los procedimientos legales establecidos en la propia Constitución Política de la República y sin consulta ciudadana, lo que requerimos se realice en noviembre del próximo año, junto con las elecciones generales. Hemos demandado elecciones libres, justas, transparentes, honestas y sin inhibiciones políticas, con presencia desde ahora de observadores electorales nacionales e internacionales y reformas a la Ley Electoral para hacerla incluyente de la participación ciudadana y de las organizaciones políticas, democratizarla y profesionalizar el Poder Electoral. Hemos solicitado a los partidos políticos la selección de candidaturas a cargos de elección popular que representen lo mejor de sus organizaciones políticas, en capacidad, honestidad y trabajo.
¿Será posible, que los liderazgos de Eduardo Montealegre, José Antonio Alvarado, Herty Lewites y otros, se junten en una gran alianza de unidad nacional para estas próximas elecciones y presenten al electorado una opción ganadora, con el propósito de construir una verdadera democracia y dar por fin, término al período de transición y juntos con todos los nicaragüenses pasar a la Nicaragua próspera, que permita el desarrollo pleno de los y las nicaragüenses, sin sobresaltos ni conflictos, que genere confianza y estabilidad que permita la inversión nacional y extranjera, promueva más el turismo, que genere riquezas y no tengan nuestros conciudadanos que buscar “vida” fuera de su patria?
Para ese fin, sería necesario el trabajo, la participación de todos estos lideratos en un gobierno nacional en que la prioridad sea la erradicación de la pobreza y la institucionalidad en general del país, particularmente del sistema electoral, de justicia y el ejercicio del control público.
Si se analizan las últimas encuestas realizadas, todas indican que la conjunción de sus respectivos simpatizantes y militantes en una sola boleta electoral daría como resultado un triunfo electoral, que se podría traducir en una Asamblea Nacional y del Parlamento Centroamericano y una Presidencia de la República que pondrían a disposición sus talentos y voluntades para entronizar la democracia plena que el país requiere y reclama.
19/12/2005Sería necesaria la suscripción de compromisos previos de cumplimiento de un Programa de Gobierno a presentarse a la nación, tomando en consideración los diversos y ricos aportes existentes, con la diferencia que esta vez se ejecute sin cortapisas de un Poder del Estado al otro, sin permitir perturbaciones al desarrollo de un Plan para y por el bienestar social de los nicaragüenses.
Concluidas las elecciones y con un gobierno de unidad nacional, se tendría más apoyo entusiasta de la comunidad internacional, hasta alcanzar un desarrollo económico, que nos convierta en país líder en la región centroamericana.
Se daría un gran aporte a la democracia, una importante lección de civismo militante por la imperiosa necesidad de que, evocando al doctor Pedro Joaquín Chamorro, Nicaragua sea una verdadera República y sus efectos positivos para la generación de empleo, seguridad ciudadana, acceso a la educación, cultura, vivienda y salud para todos, felicidad y bienestar de la nación.
¿Aceptan el reto, por amor a Nicaragua?
La autora fue Presidenta del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua.