¿Supuesto?

Jehú Hernández S.

El ocho de noviembre recién pasado, publicaron en esta misma sección de LA PRENSA, un artículo mío titulado ¿El mejor? En él mencioné que cuando se comete un delito, la Policía inicia investigaciones para capturar al “culpable” y no al “supuesto culpable”, como se menciona en algunos medios televisivos de nota roja.

Al respecto, recibí algunos comentarios que me dejaron claro que no se tiene dominio sobre el uso de la palabra “supuesto” ni entre los periodistas, ni entre la ciudadanía que a diario consume información por diversos medios. A continuación, algunos comentarios que quizá contribuyan a mejorar el dominio del uso de la “famosa palabrita”.

En primer lugar, la Policía no busca “supuestos culpables”, la Policía busca “culpables”. Cuando se comete un delito, la institución policial inicia una serie de investigaciones con el objetivo de encontrar al “culpable”. Se plantea el reto de encontrar al “ladrón”, al “violador”, al “asesino”, según sea el caso.

No obstante, en el proceso investigativo podrán capturar a una, a dos, a tres o a más personas como “sospechosas” de haber cometido ese delito. Es decir, serán todos ellos “supuestos culpables” del delito que se investiga. Pero el “supuesto” entra en escena cuando el medio brinda nombres y apellidos de personas “supuestamente” relacionadas con el caso. Será hasta que se recopilen pruebas suficientes que impliquen al acusado o a los acusados y hasta después de un juicio, que se determinará cuál de ellos es en realidad el, o los, “culpables”.

Aunque las circunstancias del hecho apunten hacia cierta persona o existan testigos que aseguren que lo vieron cometer el delito, el acusado seguirá siendo “supuesto culpable” porque no será hasta que termine el proceso judicial, que se determinará su culpabilidad. Porque hay casos en que las pruebas son nada más circunstanciales y hay casos en que los testigos resultan ser falsos. Es por eso que aunque existan circunstancias acusatorias, los medios deberían tratar al señalado o al capturado o al procesado, como un “supuesto” autor del delito.

A propósito, el famoso “supuesto” los medios no sólo lo mal aplican cuando se refieren a la búsqueda del, o de los culpables. También lo hacen cuando se refieren al hecho en sí. Hay delitos que no necesitan el dictamen de un médico forense para estar seguros de que se cometió, como una agresión física, un asesinato, y en algunos casos, robos y violaciones.

En ciertos espacios noticiosos, dicen: “Fulana de tal acusa a Juan Pérez por el “supuesto” delito de agresión física”, y presentan a la mujer con la boca rota, el ojo amoratado y los brazos lesionados. En este caso, la agresión no es “supuesta”, la agresión se produjo. La palabra “supuesta” se relacionará con la persona a quien la afectada acusa de habérselas ocasionado. Es decir, Juan Pérez será el “supuesto autor” de las lesiones, que son reales, no supuestas. ¿Por qué “supuesto autor” aunque el daño esté comprobado? Porque la persona afectada bien puede decir que la agredió Juan Pérez, cuando en realidad fue Pedro Pérez, y serán las investigaciones policiales y un proceso judicial los que determinen si en realidad fue Juan Pérez el causante de las lesiones.

En la mayoría de los casos, el delito no es supuesto, el delito es real. En los juzgados no hay personas acusadas por haber cometido “supuestos delitos”, hay personas acusadas de “supuestamente” haber cometido un delito.

El autor es periodista.

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