El infierno en el libro histórico

Saúl Chávez

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El infierno en el libro histórico


Saúl Chávez




Todo círculo religioso, llámese como se llame, desde los más fanáticos hasta los más conservadores, enseñan a sus miembros que el infierno es un lago de fuego en el más allá, preparado para el diablo, los demonios y para cuanto ser humano que no crea en esa doctrina, la cual durante dos mil años ha sido mal interpretada y por consiguiente mal enseñada, trastornando pueblos enteros.

La palabra que viene del arameo “ge hinnam” y que en español significa “valle del hijo de hinom”, es un valle situado al suroeste de Jerusalén, que formaba parte de la frontera antigua entre las tribus de Judá y Benjamín (Josué 18:10 – 16), en ese valle quienes adoraban a Baal, edificaron altares en los lugares altos de Tofet y los judíos que adoraban al ídolo Moloc, ofrecieron en sacrificio a sus hijos, haciéndolos pasar por el fuego, quemándolos, siendo llamado ese lugar “Valle de la Matanza” ( Jer. 7: 30 – 32).

El rey Josías envileció el lugar, transformándolo en basurero, donde también eran arrojados cadáveres de seres humanos (Jeremías 7: 33) quienes habían sido muertos a pedradas (Lev.20: 1-3) en el cual ardía permanentemente el fuego para quemar los residuos, lugar que trascendió hasta los días de Jesús de Nazaret.

La helenización, que no es más que la transcripción de la palabra “ge hinnam” al griego, dio como resultado la palabra “ gehenna” y la transcripción latina utiliza el mismo término “gehenna”, los escritores judíos apocalípticos llamaron a ese lugar, la entrada al infierno, y se transformó en figura del infierno, figura que Jesús utilizó en aquel tiempo. Esto es una prueba histórica de que no existe el infierno en el más allá.

En libro histórico de (Mateo 5: 27 – 30) se recogen las palabras de Jesús en los días de su carne, haciendo clara referencia al adulterio: en los versos 27 y 28 dijo: no cometerás adulterio, mas os digo que cualquiera que ve a una mujer para codiciarla ya es adúltero con ella en su corazón (en su mente) y luego Jesús advierte en los versos 29 y 30, por tanto, si tu ojo te es ocasión de caer (en adulterio), sácalo y échalo de ti, pues es mejor que se pierda uno tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (al gehenna).

Los cadáveres arrojados en ese lugar, permanecían a la intemperie por días, los cuales llegando al estado de descomposición producían gusanos, por eso la expresión de Jesús en el libro histórico de (Marcos 9:48): donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga, donde el gusano de ellos (de los cuerpos) no moría, por tal razón el fuego debía arder de forma permanente para evitar epidemias.

Entonces cuando Jesús se refería al infierno, hablaba de un lugar bien conocido por los judíos, situado al suroeste de Jerusalén y no de un lugar de tormento eterno, naturalmente si se habla de cuerpo físico, hablamos de algo tangible que fácilmente se quema y al entrar en el proceso de descomposición manifiesta gusanos, no así el espíritu que es algo intangible, no es materia que se pueda quemar, por tanto desde todo punto de vista lógico, teológico o filosófico, es dudoso que exista un lago de fuego como lo describe el escritor de la circuncisión Juan en su mal llamado libro de Apocalipsis o revelaciones (Apoc. 20: 14 – 15).

El autor es presidente del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia.

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