Uno de los perros asesinos, Hunter, ayer en el taller de Cartago, Costa Rica, donde el jueves mató, junto al perro Oso, al nicaragüense Natividad Canda Mairena.

Muerte de nica, cruel espectáculo

Josué Bravo y Elízabeth [email protected] Como en un circo romano, decenas de curiosos —que hasta subieron al techo de un bus estacionado— presenciaron el macabro espectáculo de cuando el nicaragüense Natividad Canda Mairena, de 25 años, era despedazado por dos feroces perros de la raza Rottweiler, sin que ninguno se apiadara por separar a los […]

Josué Bravo y Elízabeth [email protected]

Como en un circo romano, decenas de curiosos —que hasta subieron al techo de un bus estacionado— presenciaron el macabro espectáculo de cuando el nicaragüense Natividad Canda Mairena, de 25 años, era despedazado por dos feroces perros de la raza Rottweiler, sin que ninguno se apiadara por separar a los animales y terminar con ese martirio que duró dos horas.

Las imágenes de televisión mostraron cómo el perro mordía y destrozaba al nicaragüense. La víctima sufrió decenas de mordeduras en brazos, tórax y piernas.

El nicaragüense murió desangrado la madrugada del jueves, según el reporte médico del Hospital Max Peralta, de la ciudad de Cartago, al sur de San José, la capital costarricense.

“El muchacho al principio se quejaba y pedía que le quitaran el animal, pero después no volvió a decir nada”, expresó Hugo Ceciliano Romero, responsable de la empresa de seguridad que presta servicio en el taller mecánico donde ocurrió la tragedia y una de las personas que acudió al lugar, en declaraciones a La Nación.

Al lugar acudió, además de los dos vigilantes, el dueño del taller, Fernando Zúñiga. Entre los tres: el vigilante, Romero y Zúñiga pretendieron apartar a los animales, con palos, latas y con el agua de una manguera de jardín.

Posteriormente, llegaron agentes policiales, bomberos y cruzrojistas.

El oficial del Cuerpo de Bomberos de Cartago que estuvo a cargo de la operación, Martín Noguera, dijo a LA PRENSA que llegaron al lugar a la 1:36 a.m. Eran tres oficiales de planta y dos voluntarios. Como los perros no soltaban al nicaragüense, decidieron utilizar chorros de agua de alta presión, porque los canes estaban agresivos.

“Después de unos 10 ó 15 minutos de acción, los perros lo soltaron (a la víctima), se extrajo a la persona del lugar y procedimos a montarlo en una camioneta pick-up para sacarlo a la vía pública, porque nuestra unidad no pudo entrar al local. Luego procedimos a entregárselo a la ambulancia”, indicó Noguera.

La Cruz Roja de Cartago informó que al lugar asistieron dos paramédicos en una ambulancia. Se habla, además, que nueve policías estuvieron en el sitio, quienes a solicitud del dueño no mataron a los animales, aunque hicieron disparos al aire.

Romero asegura que todo comenzó cuando el vigilante Luis Hernández soltó a los perros y de pronto uno de los animales, llamado Hunter, atacó a la víctima, quien en compañía de otra persona ingresó al local supuestamente con intenciones de robar. Hernández llamó a Romero y Zuñiga cuando los canes agarraron a su presa.

“Fue cuando metimos una patrulla (de la empresa de vigilancia), le pusimos la sirena para apartar el perro, pero nada. Éramos nosotros porque la demás gente se subió al techo de ese bus (abandonado) para mirar. Luego llegaron los bomberos y con el agua a presión fue que apartamos el perro y montamos al muchacho a la pick-up”, contó Romero.

El mortal ataque del perro comenzó a las 12:15 a.m., del jueves, cuando el vigilante Hernández sacó de la jaula, como lo hacía todas las noches, a los dos Rottweiler llamados Hunter y Oso, para que le ayudaran en su labor de cuido. A las 2:15 pudieron liberar a la víctima, cuando ya era muy tarde.

La Fiscalía de Cartago valora si existió negligencia por parte de las personas que estuvieron presenciando el ataque de los dos perros .

La Policía costarricense justificó que los gentes que estuvieron en el lugar hicieron disparos al aire, pero no dispararon contra los perros, por temor a herir a la víctima.

El Ministerio de Seguridad Pública informó que al ser alertada, la Policía tuvo problemas para ingresar al sitio, porque el guarda de la empresa se los impidió. Entraron hasta que llegó el dueño de los perros y del taller, sin embargo, para entonces Canda estaba bastante lesionado.

Zúñiga, dueño de los perros, aseveró que se opuso a que mataran a los animales, porque alegó que “son perros de cuido”.

CANCILLERÍA REACCIONA

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua dirigió una carta al Gobierno de Costa Rica, exigiendo una exhaustiva investigación.

En una carta firmada por el canciller Norman Caldera, a su homólogo costarricense Roberto Tovar Faja, le solicita al Gobierno costarricense que “realice una exhaustiva investigación sobre tan lamentable hecho”.

“Si los resultados de dicha investigación demuestran que no hubo correspondencia en la forma de proteger el derecho inalienable a la vida de un ser humano, que se adopten las acciones judiciales y administrativas que corresponden”, agrega Caldera.

El canciller costarricense respondió a Caldera: “Este trágico hecho ha conmovido y consternado al Gobierno de Costa Rica y puede tener vuestra excelencia la seguridad de que las circunstancias de esta tragedia se investigarán en forma exhaustiva…”

Carlos Argueda, periodista del diario La Nación, dijo que el Ministerio de Salud y la Asociación Nacional Protectoras de Animales (Anpa) expresaron que los animales no serán sacrificados.

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