- Enfocado en el mercado estadounidense, Los Cabos es ya la región más exclusiva de América Latina para el turismo internacional
Diego FonsecaLos Cabos y Ciudad de México
¿Quiere exclusividad? Búsquela en Los Cabos, el destino turístico más cool de México. Allí han pasado vacaciones Mick Jagger, Brad Pitt, James Cameron, Mel Gibson y Lance Armstrong. Y hasta allí fue John Travolta el año pasado para festejar su cumpleaños en el lujosísimo One & Only Palmilla, el mejor resort de México según la célebre revista Condé Nast Traveler. Todo el mundo habló de la exclusiva fiesta de Travolta, pero la cosa no quedó allí.
Este año, Los Cabos volvió a demostrar que su matrimonio con el estilo, el glamour y el dinero va para largo. Ahora, el responsable de poner a la región en boca de todos es el Hotel Marquis Los Cabos: lanzó unas minivacaciones de tres días y tres noches sólo disponibles para parejas. Quien las contrate, será buscado donde viva en un jet privado y, una vez en el hotel, dispondrá de un exclusivo chef Michelin para su cena que podrá ser amenizada por un show privado de, digamos, Carlos Santana. En el día, en el campo de golf lo esperará el célebre Jack Nicklaus. Todo eso y mucho más por la módica suma de US$ 8.7 millones. Quien no desee nada de eso, pero sí mantener la exclusividad, puede contratar la suite presidencial a razón de US$ 2,800 por noche.
Dinero, lujo y privacidad. Eso ha hecho de Los Cabos, una región de Baja California bordeada por el Pacífico y el Mar de Cortés, el segundo destino turístico de México. Los Cabos cerró 2004 con 1.35 millón de visitantes —más de un tercio de ellos arribado en cruceros y el resto, en avión— que dejaron un gasto promedio de US$ 2,500 por visita de no más de cinco días, según cifras oficiales.
De ser playas olvidadas, Los Cabos ha estado creciendo a un ritmo del 17% anual en la última década, desde que fue descubierta por ricos y famosos de Estados Unidos, de donde proviene el 90% de sus visitantes. “De repente nos acusan de elitistas, pero nuestras estrategias están enfocadas en que no se pierda la promesa realizada al turista”, dice Alberto Coppel, presidente de la Asociación de Hoteles de Los Cabos. “Para ello hemos hecho alianzas con líneas aéreas, de itinerario y charters, para evitar que se convierta en un destino de masas”. Ubicada en el extremo noroeste de México, por el alto costo de los vuelos domésticos, la península es históricamente prohibitiva para el turista interno.
Esa geografía, asociada a que Baja California es casi un desierto al que se tiene acceso por avión o barco y a la cercanía con Los Ángeles y Hollywood, colaboraron con su perfil exclusivo. La industria no tardó en ofrecer lo mejor para ese público.
Discovery Channel sostuvo que las mejores instalaciones de playa de México están en el Melia Cabo Real Beach & Golf Resort. Condé Nast Traveler ubicó entre los cinco mejores del mundo al One & Only y otros dos hoteles boutique, el Ventanas al Paraíso y el Esperanza, cuyos cuartos se cotizan a US$ 700 la noche.
Para llegar a esos estándares, Los Cabos desarrolló un plan de marca durante 10 años bajo el eslogan “Descubre Los Cabos, redescúbrete a ti mismo”. Fue enfocado en EE.UU., donde este año se destinó el 86% de los US$ 7 millones de presupuesto para promoción. Eso es cuatro veces lo que el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) está gastando este año para el turismo premium dentro y fuera del país.
El foco es vender esa exclusividad. Los Cabos apenas tiene 10,000 habitaciones frente a unas 60,000 de Cancún y la Riviera Maya. De hecho, la ocupación hotelera de Los Cabos rompió récords en 2003 y 2004, según cifras oficiales.
Para México, la apuesta de Los Cabos es un modelo a seguir. El turismo representa sólo 10% del PIB mexicano y está todavía subexplotado. Cada año llegan al país 26 millones de viajeros, según el CPTM. Sólo el 10% de ellos son turistas premium, pero generan el 18% del gasto turístico en el país. Es decir, US$ 1,951 millones. (Con Carolina Solís).