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El lenguaje político
El secretario general del FSLN, ex Presidente de Nicaragua y actualmente candidato presidencial por cuarta vez consecutiva, Daniel Ortega Saavedra, habló el recién pasado fin de semana sobre sus socios del PLC usando términos particularmente groseros, mucho más que en ocasiones anteriores.
“Ellos (PLC) están buscando cómo congraciarse (con los Estados Unidos). Eso suele pasar con el que está sometido a un amo. El amo lo hace con el perro. El pobre perro se acerca y de repente está enojado (el amo) y le pega la patada al perro y después el pobre perro vuelve a acercarse. Eso pasa con ellos (el PLC). Actúan en correspondencia con lo que han sido…, están buscando cómo quedar bien con el amo, por eso están corriendo ahora que hay que aprobar el tratado”, dijo Ortega —tal como lo publicó LA PRENSA en su edición de ayer lunes 10 de octubre— al referirse a la posición del PLC a favor del DR-Cafta, que fue ratificado ayer por la Asamblea Nacional.
El perro, como muy bien se conoce, es uno de los animales más nobles del mundo. Por eso se le considera y llama “el mejor amigo del hombre”. Pero si alguien compara a otra u otras personas con el perro, es para insultar, porque lo hace en referencia a la furia irracional que a veces manifiesta dicho animal, o a la rabia que es una de sus enfermedades características, o a la fidelidad “perruna” que los canes manifiestan invariablemente hacia sus amos.
En ese último sentido fue que Daniel Ortega comparó a sus socios del PLC con los perros, al parecer frustrado porque no pudo hacerlos desistir de su decisión de ratificar el DR-Cafta. Pero también hay que señalar que miembros prominentes y representativos del PLC igualmente insultan verbalmente a sus asociados del FSLN.
Pero es lógico que los líderes de los principales partidos —principales por su número en la Asamblea Nacional— , se traten con ese lenguaje degradante, porque la descomposición de la política es total. De la misma manera que se manifiesta en la corrupción y en el saqueo del Estado —mediante la piñata sandinista, la huaca arnoldista o el “comé y comamos” del pacto libero-sandinista—, afecta también el lenguaje.
Históricamente, en Nicaragua y en todo el mundo el lenguaje político se ha caracterizado por ser respetuoso, inclusive con los enemigos. Un buen político, se decía antes, es el que trata bien a las personas. Todavía hoy, tres de las doce acepciones que tiene la palabra “política” en el Diccionario de la Real Academia Española, la definen como: “cortés, urbano, cortesía y buen modo de portarse”.
El sentido educado y culto de esta palabra hunde sus raíces, seguramente, en la antigua concepción aristotélica de que la política nace del aplacamiento de la violencia y la barbarie de la guerra, y por lo tanto su finalidad es determinar el conjunto de leyes que han de permitir a la gente vivir en comunidad pacífica, regulando su conducta y sus hábitos de forma racional.
Sin dudas que hay muchos políticos en Nicaragua que todavía le rinden culto a ese concepto aristotélico de la buena educación en el lenguaje y son respetuosos inclusive con sus adversarios más radicales y enconados. Pero, lamentablemente, las personas educadas y respetuosas no son las que predominan en los principales —hasta ahora— partidos políticos del país. Es al contrario, como lo demuestran las expresiones antes citadas del jefe del FSLN respecto a sus asociados del PLC, o las que a menudo utiliza el mismo Ortega para referirse al Presidente de la República y otras personas. Y como lo demuestran también las expresiones que algunos destacados líderes del PLC usan habitualmente contra los sandinistas, funcionarios del Gobierno de la República y otras personas.
Sin embargo, el lenguaje del insulto, las ofensas y descalificaciones es preferible en vez del uso de la fuerza bruta, la guerra y el exterminio del adversario. De hecho, cuando el cavernícola, en vez de aplastar el cráneo del otro hombre primitivo con el garrote, lo arrojó al suelo e insultó y trató de amedrentar a su rival con gruñidos y otras expresiones de su lenguaje rudimentario, ese día comenzó la civilización humana.
Claro que después tanto tiempo transcurrido y de todos los logros de la civilización, es vergonzoso que los políticos principales de Nicaragua sigan usando el lenguaje de aquel hombre de la cavernas.