Hortensia Rivas Zeledón
En los años sesenta hubo una expansión de las ideas revolucionarias y la mayoría de los jóvenes de esa época soñaban con una sociedad igualitaria. Los maestros también fueron influenciados por esa corriente sobre todo porque en Nicaragua había una tiranía militar encabezada por la familia Somoza.
En enero de 1969, en el congreso de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua resultó electa una directiva compuesta totalmente por maestros jóvenes (esas directivas duraban un año). De ellos algunos eran miembros del FSLN, quienes aprovecharon su influencia en el magisterio para movilizarlo contra el gobierno y ese mismo año se aprovecharon de un problema que había con una maestra en la Escuela Comandante Vigil y en julio declararon en Managua una huelga que duró un mes.
Ese mismo año se preparó un pliego petitorio que contenía cuatro puntos: 1) Un escalafón en el que se promoviera a los maestros por su eficiencia, preparación y capacidad y no por afiliación política. 2) Aumento salarial del 30 por ciento. En ese tiempo el salario básico de un maestro de primaria era de cien dólares, más veinte dólares de título, más antigüedad que era de 10, 20 y 30 por ciento. 3) Jubilaciones, porque la jubilación de los maestros era muy pequeña debido a que el Seguro Social tenía pocos años y los maestros no tenían las cotizaciones suficientes para una jubilación mayor. 4) Pensiones y subsidios, porque éstos se daban únicamente para operaciones y permisos de gravidez para los cuales era exigido presentar constancia de matrimonio, para gripes y otras enfermedades el trabajador estaba obligado a pagar el sustituto.
En septiembre de 1970 fueron detenidos por ser miembros del FSLN los dirigentes magisteriales, Silvia Villagra, Leopoldo Montenegro y Juan Alberto Henríquez. El 12 de octubre de ese mismo año se declaró la huelga nacional de los maestros de primaria, a ésta se le denominó “huelga de la dignidad del magisterio”. El 14 de octubre, dos días después, el régimen cerró el año escolar e inmediatamente despidió a los dirigentes magisteriales y una parte de los huelguistas. Además, ordenó a los directores de centros educativos que con los maestros que no apoyaron la huelga elaboraran los certificados de promoción para que los estudiantes se pudieran matricular al año siguiente.
La gran mayoría de los maestros ignoraba que detrás de aquellos dirigentes magisteriales estaba el FSLN, quienes los empujaron a hacer una huelga con el señuelo de la demanda del pliego petitorio, aunque el propósito real era provocar inestabilidad. Además creían que con una huelga general iban a derrocar al régimen, pero el año anterior cuando los maestros bolivianos declararon una huelga general, el gobernante de ese país, general René Barrientos, declaró desierto el año escolar y aquí lo único que lograron fue liberar a los tres dirigentes que estaban detenidos.
La Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN), que fundaron ilustres maestros, desapareció después de 25 años de gloriosas luchas magisteriales porque un grupo de maestros sandinistas, obedeciendo las órdenes de su partido, vincularon las demandas gremiales con la lucha política. Estos dirigentes son los mismos que en marzo de 1979 fundaron la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN), brazo político del FSLN dentro del magisterio, que en los años ochenta sirvió de correa de transmisión de las directrices de la dirigencia sandinista para el magisterio (cuando era prohibido hacer la más mínima demanda mucho menos una huelga). Y todavía sigue cumpliendo las orientaciones de su partido, haciendo huelgas cuando lo ordenan los cabecillas de ese partido sin importarles el daño que causan a la educación.
La autora es maestra