Darío, cónsul honorario

Gilberto Bergman Padilla

Una de las facetas más importantes de Rubén Darío ha sido su vida diplomática. En 1887, Eduardo Poirier es nombrado Cónsul de Nicaragua en Valparaíso, el poeta le solicita a su amigo que gestione para él la Secretaría de dicho Consulado. Así se hizo, pero la gestión fracasó. Su bautizo diplomático fue postergado.

La primera misión diplomática de Rubén Darío es en el año de 1892, cuando viaja a Madrid e integra la “Delegación de Nicaragua con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América”.

El 24 de enero de 1893, el presidente Sacasa lo nombra Cónsul de Nicaragua en la Plata, con residencia en Buenos Aires, cargo que jamás desempeñó. Y ese mismo año es nombrado Cónsul de Colombia en Buenos Aires.

El 12 de marzo de 1903 lo nombran “Cónsul de Nicaragua en París”. Siendo Cónsul en París es nombrado miembro de la “Comisión Nicaragüense de Límites”, que ha de defender en Madrid el diferendo con Honduras. Viaja a Río de Janeiro como Secretario de la Delegación de Nicaragua a la III Conferencia Panamericana.

El 2 de junio de 1908 presentó sus Cartas Credenciales como Ministro, ante su majestad Alfonso XIII. Es nombrado “Delegado de Nicaragua a las fiestas del Centenario de la Independencia de México”. Nicaragua suprimió la Misión de Darío en México, así que en mitad del Océano Atlántico cesó la carrera diplomática de nuestro Poeta.

Pero el cargo más ignorado de todos es el de Cónsul Honorario del Paraguay en París. Según oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, de 6 de septiembre de 1912, Darío es designado Cónsul Honorario del Paraguay en París.

En su trabajo como Cónsul Honorario está Rubén en permanente contacto con la Cancillería paraguaya, lo vemos en la circular de la Sección Consular y Colonización, a cargo de don Genaro Romero, de Asunción, dirigida a Darío, en su carácter de Cónsul paraguayo en la capital francesa, dándole instrucciones sobre cuestiones de Aduanas. Una nueva circular, la número 677 del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, dirigida al “Cónsul Rubén Darío” en la que se le piden las firmas auténticas de todos los agentes consulares.

Datada en París, el 15 de mayo de 1913, surge la primera carta con firma autógrafa de Darío, dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, en la que firma en su carácter de Cónsul paraguayo. Otras del mismo año reiteran esta condición.

El 20 de mayo de 1913, Darío escribe al Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, sugiriéndole la amortización de deudas con capitalistas parisienses mediante la concesión de tierras en el país sudamericano.

Éstos son los vestigios y testimonios que nos han quedado del paso de Darío en sus últimos años de vida como Cónsul honorario de la República del Paraguay.

El autor es Presidente del Cuerpo Consular Honorario de Nicaragua.

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