- Ex jefe se molestó al saber que algunos subalternos se irían
Otto Vargas [email protected]
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Tensión laboral precedió crimen de periodista en Costa Rica
| Ex jefe se molestó al saber que algunos subalternos se irían |
Otto Vargas M.
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COSTA RICA.- El homicidio de la periodista Ivannia Mora Rodríguez fue precedido por una tensa relación laboral con su ex patrono Eugenio Millot, quien temía enfrentarla como su competencia.
El empresario —para la Fiscalía el autor intelectual del asesinato— habría intentado alejarla del periodismo financiero mediante un “compromiso de no competencia por cinco años”.
Mora no aceptó la opción y tuvo que marcharse de la empresa Red Castle Group (dirigida por Millot) sin que le fuera pagado el dinero que le correspondía.
Así lo plasmó la Fiscalía en la acusación que formuló contra seis personas por el asesinato de la comunicadora, ocurrido el 23 de diciembre de 2003.
El ente acusador está convencido de que los conflictos laborales llevaron al empresario a encargar el homicidio.
“Ivannia (Mora) sufrió un intenso acoso laboral por parte de Eugenio Millot, quien cuestionaba su trabajo, le recargaba sus funciones y llevaba a cabo prácticas comerciales que la ofendida no compartía”.
“El encartado hacía promesas a los anunciantes que luego no cumplía y que le eran reclamadas a Ivannia Mora por ser ella la editora”, puntualizaron las fiscales Ligia Cerdas y Zulay Solano en la acusación contra los sospechosos.
DE SOCIOS A ENEMIGOS
En 1999 Ivannia Mora gozaba de una sólida posición en la empresa Red Castle Group, donde fungía como encargada del enfoque financiero de su revista Estrategia y Negocios.
A cambio, Millot le ofreció el 15 por ciento de las acciones, según detalló la Fiscalía.
“No obstante, el encartado Eugenio Millot no le permitió a la señora Ivannia Mora conocer los estados financieros de la empresa ni participar de la misma, ya que ésta era controlada por sus familiares más cercanos”, agregó.
Los cuestionamientos de Mora habrían molestado a Millot.
Las fiscales aseguran que la relación laboral se tornó “insostenible, lo que obligó a la señora Mora a buscar una salida negociada”.
La comunicadora temía que sus correos electrónicos fueran espiados. El Ministerio Público asegura que la intimidad de sus comunicaciones fue invadida en busca de información sobre sus proyectos periodísticos.
En medio de la pugna, Millot habría ofrecido a la periodista Mora el pago de sus derechos laborales a cambio de que se retirara del periodismo financiero.
Tras su renuncia, varios colaboradores de Estrategia y Negocios la siguieron en un nuevo proyecto periodístico, “lo que evidentemente desestabilizó la estructura de la empresa y generó en el imputado Millot gran enojo”, sostiene el Ministerio Público.
DETONANTE
Según la Fiscalía, en Millot surgió una obsesión por evitar, a toda costa, que Mora concretara sus proyectos en una nueva casa: la revista financiera Summa.
Al parecer, el empresario advirtió a la periodista “que no sabía con quién se metía”, y ella en alguna oportunidad lamentó que su ex patrono conociera la dirección de su vivienda.
“De la investigación efectuada podemos concluir que alrededor de la señora Ivannia Mora, y en especial en sus últimos días, se tenía un sinfín de negocios oscuros y planes perversos que culminaron en la víspera de Navidad del 2003”, señalaron las fiscales.
Esa noche unos sujetos en moto la mataron a balazos.
GOLPIZAS, DROGAS Y ARMAS
La Fiscalía asegura, con base en las intervenciones telefónicas, que los imputados Serna, López, Cortés y Nievas conformaban un grupo que se dedicaba al tráfico de armas, golpiza de personas a cambio de dinero y a la comercialización de drogas.
La defensa de los sospechosos sostiene que si bien el Ministerio Público llegó a esa conclusión, las conversaciones no denotan que se unieran para asesinar a Ivannia Mora.
Por eso están convencidos de que la asociación ilícita no cabía en la acusación. “La obtención de armas y la golpiza de personas no están contempladas dentro de la ley de intervenciones”, alegó en una apelación el abogado Marco Cambronero, defensor de Serna y López.
Para neutralizar a un testigo de la Fiscalía —que sostiene que el 24 de diciembre de 2003 estuvo en una fiesta en la que los sujetos se repartieron el dinero—, los representantes legales de los sospechosos aportaron cuatro testigos. Ellos aseguran que ese día ni se habló del homicidio ni hubo repartición de dólares.
En el debate también se conocerá el testimonio de un ebanista de apellido Romero, quien asegura que el 23 de diciembre la moto decomisada al grupo estuvo en su casa. Como no arrancaba —según dijo— la cubrió con un manteado para que no se ensuciara.
Tomado de La Nación.