El grave problema del petróleo

José Wenceslao Mayorga D.

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El grave problema del petróleo


José Wenceslao Mayorga D.




Leyendo las informaciones provenientes de Nicaragua me he podido enterar con suma preocupación que la situación del país se va complicando, y la culpa no es del Gobierno ni de nadie en particular, sino más bien se debe a los alarmantes precios internacionales del petróleo, que parece se mantendrán altos por un período no determinado mientras no se logren superar los desequilibrios.

La situación se atribuye en gran medida a la enorme demanda que el crudo está teniendo de parte de la China y la India, debido al desarrollo desmedido de esos dos grandes países. Causa sorpresa cómo estos países van tan acelerados en su crecimiento económico calculado en un 8.24 por ciento, la demanda va en tal aumento que quizás muy pronto estarán consumiendo lo que Estados Unidos y Canadá consumen conjuntamente, algo increíble.

Lógicamente que al mantener alto los precios internacionales como lo indica la OPEP, se generan las presiones inflacionarias en el mundo entero, transmitiendo los descontroles a todos los sectores de la economía y en este caso los más seriamente afectados son nuestros pequeños países de Centroamérica y el Caribe.

Para el mes de junio el precio estaba en 45.49 dólares el valor del barril y en estos momentos a casi dos meses después, ya rebasó los 60 dólares y descontroladamente va rumbo a los 70, algo increíble e inaudito, nunca esperado; todo esto agrava la situación y pienso que ni que se den subsidios, ni los arreglos que pudieran negociarse entre el Gobierno y la Alcaldía de Managua, creo no están en capacidad de poder resolver este indescifrable rompecabezas.

Ante esta situación tan grave, habría que llamar a la cordura a todas las partes, sentarlos en la misma mesa y con seriedad patriótica buscar las fórmulas que puedan atenuar la desesperante coyuntura, considerando en primer lugar la enorme pobreza que agobia a Nicaragua.

El transporte urbano y rural para esa pobre gente es determinante, ya sea para movilizarse de su casa a los centros de trabajo, o de una ciudad a otra en funciones propias de su trabajo, no existe otro medio.

De tantos estudios realizados en la plataforma continental, no se ha podido encontrar la veta de petróleo que tal vez nos ayudaría a la sobrevivencia, pero como Nicaragua no es productora del oro negro se tiene que tocar a las puertas de quienes estén más cerca, en este caso México o Venezuela, hay formas cómo hacerlo y lograrlo.

Los conflictos políticos que están al día agravan los problemas del país y he podido observar con tremenda decepción cómo los “padres de la Patria” pasaron por alto la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC), que quizás serviría para paliar un poco la quebrada economía del pueblo, para que los menos beneficiados de la fortuna puedan encontrar formas inmediatas de subsistencia en este momento en que por tantas tribulaciones, los trabajadores necesitan salir de sus desesperantes angustias por las presiones económicas que se viven en el mundo. Arriba corazones.

El autor es Abogado y Notario.

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