- Mayorga regresa al trono con amplio triunfo anoche
Edgard Tijerino M./Enviado [email protected]
CHICAGO.- Ricardo Mayorga hizo tres veces erupción, pero no como el Vesubio, y Michele Piccirillo no fue sepultado como Pompeya, pero la victoria del nica fue tan clara como las luces del United Center, enfrentando solamente algunas complicaciones.
“El Matador” se esforzó para hacer valer su reputación de destructor derribando tres veces a Piccirillo, pero su vitalidad decreció en momentos cumbres, lo que aprovechó el italiano para sobrevivir milagrosamente a las embestidas utilizando un excedente de agallas, y escapando al cañoneo alargando la distancia, logrando de esa forma enfriar a ratos la fiereza del pinolero.
Casi 10 meses de inactividad se hicieron sentir cada vez que Mayorga buscó cómo reabastecerse de oxígeno, frente a un adversario sin punch inquietante pero capaz de evitar lo catastrófico en medio de la tormenta.
En plenitud, Mayorga hubiera noqueado. Piccirillo en ningún momento, tal como fue previsto, representó peligro, y sólo fue difícil forzando pausas en la agresividad de Mayorga.
Sorprendió la reacción de Piccirillo en el tercer asalto después de dos caídas, pese al corte sufrido en su cabeza, y también la pérdida de calor de Mayorga en el quinto, después de lograr su tercer derribamiento en el cuarto, cuando creímos, que los minutos del italiano estaban contados.
El round más intenso fue el octavo, partido en dos, con Mayorga arremetiendo decididamente en el primer minuto y medio, levantando al público de las butacas y haciendo extenderse el “olor” a nocaut; y Piccirillo reaccionando con valentía, atreviéndose a meterse a las brasas y consiguiendo combinaciones efectivas.
Mayorga fue lastimado encima de su ojo izquierdo en los últimos instantes del quinto round, lo que obligó a sus seconds a usar mucha vaselina en el inicio del sexto, pero eso no afectó su dominio que terminó siendo abrumador.
Ver a Ricardo plantarse frente a un adversario para pasar golpes y mostrar sus reflejos, como lo hizo en el noveno, mostró la inutilidad de Piccirillo al entrar la pelea a sus últimos rounds.
Físicamente, el italiano se vio bien, pero frente a un púgil tan agresivo, potente, huracanado e imprevisible como Mayorga, no pudo establecer un plan, y su cabeza dio la impresión de estar vacía.
Mayorga se desgastó con los golpes fallados, que fueron muchos en los primeros rounds, algo que no ocurrió con un rival más flexible, veloz y difícil como Cory Spinks.
Afectado por su batalla con la báscula, Mayorga quiso resolver rápido y usó su pistola derecha efectivamente, pero Piccirillo tuvo piernas y aliento para salir del hoyo constantemente, aunque en las tarjetas, la diferencia fue creciendo.
Mayorga otra vez campeón, regresa a las esferas de la mayor notoriedad en el boxeo. Qué bueno, por él y nuestro boxeo.