Denis Alemán Casco [email protected]
En 1990, en Jontiem, Tailandia, se desarrolló la Conferencia Internacional Educación para Todos, promovida por la Unesco (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Allí se planteó el imperativo de “transformar los sistemas educativos para alcanzar una educación de calidad y superar la falta de oportunidades para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje”.
Entendiendo por necesidades básicas de aprendizaje al conjunto de herramientas (destrezas y habilidades) y contenidos (conocimientos esenciales) que toda persona necesita para sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar su calidad de vida, tomar decisiones fundamentadas y continuar aprendiendo.
¿Por qué la Educación en Población y de la Sexualidad es una necesidad básica de aprendizaje?
La Educación en Población es parte de la educación para la vida. Busca que las personas relacionen como sus prácticas de vida influyen en las características de la población de su país y en sus posibilidades de desarrollo como nación. Su objetivo es formar actitudes responsables en torno a estos fenómenos, que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de todos los seres humanos.
La Educación de la Sexualidad, desde una concepción pedagógica, es “el proceso activo y permanente que potencia al individuo para el encuentro libre (es decir, sin coerción), pleno y responsable con la sexualidad, en correspondencia con sus necesidades y valores, garantizando el protagonismo, la capacidad de elegir sus límites personales y el respeto a los de las personas con las cuales se relaciona”.
La Secretaría de la Juventud ha desarrollado este programa educativo bajo un enfoque de derechos humanos y de los valores en la modalidad no formal desde el 2003 y 2004 en los municipios de: Chinandega, Jinotega, Tuma-La Dalia y el Distrito III de Managua en una primera etapa, y ahora nos ampliaremos a Puerto Morazán, El Viejo, San Ramón, y La Concordia, gracias al apoyo técnico y financiero del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa).
Este programa está teniendo impacto en 1,200 familias, quienes ya reconocen en sus vidas un cambio significativo, como lo cuenta Katia, una joven de Loma Linda que nos da su testimonio: “Para mí ha sido un despertar el conocer esta información… he llegado a comprender estos temas, los implementos en mi vida personal, con mi novio y con mi familia sobre todo que hemos mejorado en nuestras relaciones a través de la comunicación”.
Con estos logros saludamos al Día Mundial de la Población 2005, una fecha en la que nos planteamos avances pero también retos en esta asignatura del desarrollo: la promoción de la igualdad de oportunidades entre todos los seres humanos.
El autor es funcionario de la Secretaríade la Juventud.