Alfonso Castellón Ayón
En el Editorial de LA PRENSA del 13 de julio del presente año, se dice que hasta el 7 de noviembre del 2004 el PLC era la única fuerza política democrática (digno reconocimiento) capaz de enfrentarse y de volver a derrotar al FSLN.
A renglón seguido, el editorialista en forma razonada expresa una serie de planteamientos que a mi juicio son valederos, algunos, pero otros no, como el de vaticinar que el partido rojo nominará a un “candidato de zacate” y agregar el porcentaje de dicho candidato (ni el 5 por ciento), para permitir el triunfo del FSLN. Simplemente absurdo.
Con esa opinión no estoy de acuerdo y les diré por qué: No olvidemos que la disidencia liberal no es tan grande, como sí lo es la militancia y afiliación general al partido.
La actitud de un Presidente que pudiendo manejar los hilos con mejor tino político lo hizo torpemente, ha permitido que el doctor Arnoldo Alemán Lacayo aparezca hoy día como un preso político más que como defraudador de los caudales públicos. La forma y metodología empleada en el proceso judicial abierto en contra del ex Presidente causa simpatía a favor del acusado con sentencia en Apelación, pendiente de fallo y convierte al doctor Alemán, en un preso del FSLN y de su caudillo Daniel Ortega, como señala el Editorial. El proceso de desaforación y enjuiciamiento realizados con vicios absolutos de nulidad desde el mismo inicio en la Asamblea da fe de esto.
Porque habemos liberales con suficiente coraje para exigir públicamente la democratización del PLC (allí tienen al mimado de LA PRENSA, licenciado Eduardo Montealegre) y de alguna manera nos juntaremos para reclamar al doctor Arnoldo Alemán, lo que no pueden hacer sus lacayos.
Ya hemos dicho muchos liberales que no todos somos corruptos. Y por tanto seguiremos bajo nuestra bandera roja, aunque nos cueste la animadversión de los paniaguados y corifeos que hoy día conforman la cúpula del PLC.
Muchos liberales rectificarán su posición actual, sin detrimento de exigir no propiamente una libertad negociada pero sí un juicio apegado a derecho, respetando el derecho penal sustantivo y su respectivo procedimiento. Sea bajo el Código de Instrucción Criminal vetusto o dentro de los lineamientos de nuestro novísimo Código Procesal Penal. ¡No hay otra alternativa! Además, es absurdo jugar con el traslado del procesado cuando bajo una fianza pecuniaria pudiera hacerlo gozar de libertad, ya sea ciudad o municipio por cárcel, en base a su alta investidura que tuvo como Presidente (de ser tipificado el delito correctamente). ¿No estamos viendo acaso los procesos respectivos de los ex presidentes costarricenses? Están en sus casas. Y gozando del derecho ciudadano de tener un justo y adecuado proceso penal.
Se equivocan al llamar alianza oligárquica, autoritaria y corrupta al pacto del PLC y el FSLN. Don Enrique echó preso a uno y con el otro no sabe negociar. Se juntaron los caudillos y le echaron la vaca políticamente. Eso es lo que existe.
Los amantes de la dedocracia de El Chile tendrán que calmarse. El PLC ganará en el 2006, abonando para que los ciudadanos conscientes que creemos en la democracia podamos gozar de sus frutos. Y sin crear alternativa alguna, pero sí una alianza nacional democrática con el Partido Liberal Constitucionalista a la cabeza: Sin pacto, ni fraude electoral, regresaremos al poder.
El autor es abogado y notario, miembro del PLC.