- Representan la tradición folclórica de esta ciudad y son el mayor atractivo de sus fiestas patronales
Marta Leonor Gonzá[email protected]
La agitada danza de los bailantes de Boaco es cautivante. Su baile es remoto y representa parte del folclor y la tradición de las fiestas patronales de la ciudad. El pasado viernes, con bombo y platillo los bailantes fueron investidos solemnemente en el atrio de la Iglesia Santiago.
A partir de ese día han dejado su habitual ropa para lucir coloridas cotonas adornadas con pañuelos que cuelgan de sus pechos, espalda y brazos. Sobre sus cabezas llevan exóticas coronas adornadas con espejos y flores plásticas, accesorios que son facilitados por los cofrades (boaqueños que ayudan a mantener viva esta tradición).
Carmen Toledo de Incer es la líder de los cofrades, desde 1990 vela porque la tradición se mantenga. Ella se encarga de reunir la ayuda para los bailantes desde la ropa, zapatos, comida y en algunos casos hasta auxiliarlos económicamente cuando uno de ellos fallece.
En la danza de data milenaria, los bailantes hacen gala de su destreza, exhibiendo las sonajas, los morriones, machetes y culebras donde caben las antiguas representaciones de batallas entre moros y cristianos en la que participa una comparsa de 13 moros, 13 cristianos, siete vareros, tres cajeros y un bailantito, en total son 37 personas.
En las fiestas en honor al Apóstol Santiago, patrono de Boaco; la danza del bailante es trascendente, es un ballet popular, sacado de la entraña del pueblo, los hombres que participan han dejado sus labores campesinas para bailarle al santo y acompañarlo por las calles en procesión los días más importante de la celebración del 22 al 25 de julio, hasta llevarlo de regreso a las puertas de la iglesia.
En el trayecto de la procesión, moros y cristianos danzan en sus respectivas filas, al compás de las cajas o tambores. Levantan rítmicamente sus pies, mueven las caderas y los hombros, agitando sus sonajas; hacen contorsiones y simulacros de lucha entrecruzando sus armas con el enemigo, lanzan gritos esporádicos mientras los pitos y tambores anuncian que habrá de alistarse para la guerra.
UN POCO DE HISTORIA
Armando Incer Barquero, escritor boaqueño e historiador de la ciudad, manifiesta que la danza de los bailantes, representa una batalla decisiva entre moros y cristianos. Y cuenta que ésta se desarrolla cuando el vigía moro recorre el campo de batalla y considera que están dadas las condiciones para el enfrentamiento.
También relata que la danza adquiere fuerza cuando la comparsa se desplaza y se producen enfrentamientos continuos. Por ejemplo “El caracol es el combate más cruento, sin que ninguno se adjudique la victoria”.
Pero el historiador agrega que el punto más culminante de la danza, es el rapto al niño. “Un caballero moro entrega alhajas a los cristianos, como paga del rescate. El niño, montado en un brioso corcel, es devuelto a su padre. Ambos reyes dialogan paseando ante sus tropas y los guerreros en señal de respeto y acatamiento al acuerdo que se logre con el diálogo, agitan sus sonajas blandiendo sus machetes y culebras. El rey moro decide someterse y bautizarse. Con saltos y contorsiones el diablo demuestra que ha perdido la partida, el ángel inicia un recorrido de paz frente a las tropas”.
LOS PROMESANTES
Muchos de los bailantes de Boaco son promesantes, gente del campo que de generación en generación llegan de las comarcas vecinas para pagar por los favores que el santo patrono Santiago Apóstol les ha concedido.
En el baile simulan batallas y recitan versos que dramatizan la época de la reconquista española desde el Siglo XVII hasta nuestros días.
El historiador boaqueño, Armando Incer Barquero sostiene que siendo el Apóstol Santiago el Mayor Patrono de España, era lógico que los misioneros venidos de esas tierras, durante la época de la conquista y la colonia, relataran a nuestros pobladores todas las hazañas atribuidas al santo.
LOS BAILANTITOS
Es a partir del 1958, que se lleva a cabo la procesión de Santiaguito, en ésta hay una representación de los bailantes, esta vez dado por niños que ejecutan la danza. Todos los 22 de julio, los bailantitos son parte atractiva de la tradición danzaria de la ciudad de Boaco, en un singular recorrido los niños danzan desde la Escuela Julia García Largaespada hasta llegar a la Iglesia Santiago.