Un pie en Managua, otro en Granada

Uriel Cuadra Argüello*

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Un pie en Managua, otro en Granada


Uriel Cuadra Argüello*




Se ha comprobado que las cosas, vivas o no, producen energía, pues cada cuerpo tiene su campo vibratorio. El imán, la belleza que atrae, el calor que sofoca y el frío que contrae. Así, el viento y las olas del lago Cocibolca emiten constantemente efectos de vibración, y ello actúa sobre el cerebro humano. ¿Por qué tenía una forma especial el granadino? Por sus genes de origen andaluz, alegre, vivo y bellísimo, y las vibraciones de sus aguas dulces que le dan la gran creatividad. Otra historia: hubo una guapa señora de apellido francés que estando en el teatro en Granada, por lo eufórico de su público dijo sentirse tan managua como granadina, “ya que me siento un pie en Managua y el otro en Granada”. Instantáneamente uno de luneta gritó: “mamita dame un boleto para Masaya”.

Otra referencia era la de una señora bajita, gordita y jovial. Ésta le decía a su empleada: “Juanita, andá al Faisán Dorado (lugar elegante donde vendían refrescos, helados y dulces) y decile a la Concha que vas de mi parte, que me envíe los ‘cuatro clavos de mi ataúd’”. Esto consistía en cuatro enormes conos llenos de helado, y chorreados todos con chocolate. Esta señora era diabética. Como podemos analizar en el primer caso, está reflejada la agilidad mental, y en el segundo el humorismo, ambos efectos claros de este pueblo, ya que éstas son algunas de las razones por las cuales se distinguen. El doctor Sandino, bajito, nervioso y rápido en caminar, tenía una monomanía, pues seguido se olía la mano derecha, acto que repetía constantemente durante el día, por lo cual le encajaron “ñaña de mico”.

Y así puedo seguir y seguir refiriendo historias pues es cosa de nunca acabar. Qué bien que sea así para no terminar, y dejar un buen legado para los actuales jóvenes ya que sus papás y abuelos deben estarse riendo al recordar el ayer con estas historias que provocan la gran medicina universal que es la risoterapia, único momento en que el cerebro queda libre de presiones, y aún más con la belleza del lago Cocibolca que es la tarjeta postal de América.

El famoso “Mico de la Chayo” murió curcucho, esto te lo puede explicar cualquier granadino. Era vecino de la “Piedra Bocona” y hacia donde el “mico” vivía el “Diablo Zelaya”… Característica dirección granadina.

En un salto al ayer acabo de recordar que por la Iglesia La Merced paseaba seguido Julio, o sea “Tacón de Tope” y la retratera que trabajaba en la fotografía Meléndez. Ambos, al pasar cerca de ellos, le cerraban el ojo, pues eran del otro ladero. El conocido “doctores” poseedor de tres títulos, médico, farmacéutico y abogado en el mismo local ejercía las tres profesiones, una vez debido al intenso calor estaba muy nervioso, le puso la inyección a quien acudía por una receta, y le pegó el timbre fiscal al que estaba con asma.

Ya para terminar este recorrido, recuerdo a un buen boxeador “El Negro Salas”, fuerte, rápido con los puños, usaba ambas manos, tristemente se quedó usando sólo una, la derecha, pues se convirtió en alcohólico, daba tristeza ver aquel atleta encorvado y con miedo a todo.

La peor enfermedad le consumó el nockout, ya que no sólo le contaron diez, pues la cuenta siguió y seguirá a través del tiempo.

* El autor es ingeniero

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