Iván de Jesús Pereira
Con un lenguaje suave pero enérgico, el presidente Bolaños el pasado 14 de julio (aniversario de la toma de la Bastilla) teniendo como emblemas la libertad, la igualdad y la fraternidad, en Washington, denunció lo que está pasando en Nicaragua: “Un intento inédito de Golpe de Estado con máscara de legalidad y no con el tradicional ropaje militar”.
La propuesta presidencial ante el Foro de las Américas, resulta seria y denota la preocupación de alguien que está meditando en el futuro del país.
Calificando de “ilegítimo” el juicio de desafuero que se ha abierto en su contra, denunciando internacionalmente el sistema judicial por obedecer al pacto político que controlan los dos caudillos, el Presidente sin lugar a duda, ha dado un paso valiente y audaz que pone en jaque tanto al “Chile” como a la secretaría general del FSLN.
El primer magistrado de la nación, después de denunciar la “alteración al orden constitucional” como muy bien las calificase la misión técnica de la Secretaría General de la OEA en su informe, reitera su propuesta de celebrar un referendo para que sea el pueblo de Nicaragua y no los caudillos o las cúpulas de los partidos, quienes deciden sobre la viabilidad o inviabilidad de las reformas.
Desde ahora, el Presidente presenta a América, su petición de la supervisión de todo el proceso electoral, “desde su convocatoria… no sólo la observación del recuento de los votos sino y sobre todo de la revisión del Padrón Electoral y de todo el proceso en su conjunto”.
Esta medida no puede sorprender a nuestros políticos ya que algo similar se efectuó en 1990 y fue lo que permitió y aseguró la victoria democrática en dichas elecciones.
Analizando con mayor detalle la propuesta, implica en mi opinión:
a) La renuncia en cuerpo del actual Consejo Supremo Electoral y se elija magistrados confiables y aceptables, tanto por la sociedad civil como para todos los sectores políticos.
b) La depuración del Padrón Electoral con el auxilio técnico de un organismo internacional como la OEA.
c) Una reforma profunda a la Ley Electoral donde se consagre la suscripción popular y el cambio de elecciones de diputados adoptándose el “sistema múltiple de listas”.
d) La consagración del pluralismo político que reglamente el derecho de los nicaragüenses a una verdadera participación política.
Lo admirable de este hombre, tozudo y solitario como es el Presidente, es su determinación por la defensa del principio de “independencia y separación de poderes” base de todo sistema democrático.
Sin embargo el Presidente no las tiene todas consigo. En primer lugar está el asunto de la “lista negra” que publicó LA PRENSA, que fue una mala jugada en la que según declaración del más afectado y ofendido, el ingeniero Jaime Chamorro, como él dijera textualmente en su carta “sorprendido por una fuente del Gobierno de Nicaragua” que abusó de su confianza, para involucrar en un acto ilegal a una serie de personalidades del mundo político, junto a sus familias. Esto tiene que ser esclarecido por la credibilidad de su Gobierno y por el bien del país.
Por otro lado, el Presidente debe tener muy en cuenta que aunque tenga razón en general en la defensa de la institucionalidad de la nación, el partido PLC con su líder a la cabeza, el doctor Arnoldo Alemán, está secuestrado por el FSLN y con ello como hemos sostenido siempre, el país entero.
Hoy los ojos de la América sajona como Latina están en Nicaragua, estamos a tiempo de dejarnos de emociones y empezar a trabajar con la razón. Ojalá la crisis no se salga de nuestras manos para que seamos nosotros los nicaragüenses los que le demos la respuesta.
La historia nos señala: que cuando la solución deja de ser nicaragüense deja profundas heridas, a Zelaya le costó el exilio y al país la intervención. A Chamorro le costó el exilio. A Somoza Debayle el exilio y la muerte en Paraguay. Y al FSLN la respuesta dramática de la Contra . Al país, el exilio, la muerte, la desolación y en todos estos casos dolor, dolor y más dolor.
Ojalá que no haya precipitación. Ojalá que se responda al Presidente con altura, como nicaragüenses, con amor, pensando en todos, en este pueblo tan sufrido, pensando en Dios.
El autor es Abogado.