Fabián [email protected]
MARCHAS
Dice don Daniel Ortega que la gente tiene derecho a hacer sus marchas, pero no tiene derecho a “polarizar”. Traduciendo: Hagan sus marchas pero sin reclamar por nada. La marcha que permitiría don Daniel es una donde los marchistas vayan silenciosos, lleven sus pancartas en blanco o con lemas como “Peace and love” o, mejor aún, “El amor es más fuerte que el odio”, y finalmente se reúnan para no decir nada o, mejor aún, leer los poemas de alguna poetisa, que él mismo podría recomendar. Desde su lógica, el derecho a marchar existe, lo que no se permite es protestar. Protestar es un derecho de ellos. Protestar es una provocación. ¿Quién dice que tenemos los mismos derechos?
POBRES
Sigamos analizando el discurso del 19 de julio. Cuando don Daniel Ortega dice que en una guerra entre ricos y pobres ellos saldrán perdiendo, ¿a quién se refiere con el “ellos”? Debe ser a los pobres. Es que sería mucho descaro que Ortega se incluya entre los pobres. Imagínese, ya quisiera yo tener la pobreza de Daniel Ortega y su familia.
ZORRO QUE COME HUEVOS…
Cuando Daniel Ortega dice que este Consejo Supremo Electoral que le dará la victoria en el 2006 es el mismo que le dio la victoria a Alemán y a Bolaños, olvida decir que también es el mismo que le quitó, por decirlo amablemente, la Alcaldía de Granada a quienes la ganaron, el mismo que inhibió a Pedro Solórzano y a José Antonio Alvarado, el mismo que no dejó participar a varios partido políticos… El mismo que dejó ganar a Alemán primero y a Bolaños después por una sencilla razón: ellos eran parte del pacto.
EL GRANADAZO
Granada fue una prueba en chiquito. Un experimento. No creo que quisieran echarse ese lodo encima por una simple Alcaldía. El cálculo, a mi criterio, era un probar ¿qué pasa si nos robamos más o menos descaradamente unas elecciones? No pasó nada. Gran culpa la tienen los granadinos que no supieron defender su voto y los conservadores que no pasaron de llorar cuando les arrebataron la victoria. Sin embargo, repetir “el granadazo” en las elecciones que se avecinan es tan peligroso como fumar encima de una caja de dinamita. ¡Cuidado!
CHANCE
Supongamos sí, que en las próximas elecciones ganará quien tenga más votos. Aún así, el único chance de rescatar a Nicaragua de las manos de Ortega y Alemán es juntando todas las voluntades, “tantos vigores dispersos”, en torno a un planteamiento sencillo: “Todos contra el pacto”. Buscar alianzas “ideológicas” como ha propuesto Eduardo Montealegre, o salir con el siempre dañino “si no soy yo el candidato no juego” es de hecho entregar maniatado al pueblo que busca desesperadamente una oportunidad para librarse de estos abusivos.
IMITADOR
Fue idea mía o ustedes también oyeron a don Agustín Jarquín arrastrando el habladito al estilo de Daniel Ortega. De lo que no me cupo duda es de haberlo visto pegado a Daniel Ortega, al mejor estilo Evertz Cárcamo, buscando cómo robar cámara y aplausos. Diciendo sin decirlo: “Yo soy el vice, yo soy el vice”. ¡Lo que hacen los políticos por un cargo, santo Dios!
CIRCO
Veámoslo por el lado amable. De alguna manera los nicaragüenses somos afortunados. Tenemos circo diario. Estos políticos siempre nos dan motivos para reírnos, encorajinarnos o ponernos a llorar. Que no haya pan es tontera, hay circo. El problema es que este circo no es gratis. Firuliche moriría de envidia si supiera los salarios que ganan aquí los payasos.