El grave problema de la basura

Roman, Times, serif»>
El grave problema de la basura





El Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, llamó a LA PRENSA para comentar sobre la gran cantidad de basura acumulada en la laguna de contención a los cauces que, en 1980, otro alcalde sandinista, Samuel Santos, hiciera desembocar en la emblemática laguna capitalina de Managua, arruinándola al parecer para siempre.

Vimos la enorme cantidad de basura que se había acumulado en dicha laguna de contención apenas en dos meses y, en efecto, el espectáculo era pavoroso. Y en general le dimos la razón al alcalde Marenco, quien nos había comentado que de nada o de muy poco sirve que las autoridades municipales recojan y depositen la basura en los sitios establecidos, mientras la gente continúe arrojándola a los cauces y otros lugares que no son los indicados.

Pero no sólo en Managua, sino en todo el país, la basura se ha convertido en un grave problema que además de afear las ciudades amenaza gravemente la salud de muchas personas. Se conoce que en Nicaragua se “producen” unas 2,000 toneladas de basura diariamente, y que a lo sumo sólo dos terceras partes de ella son recolectadas por los gobiernos municipales. Este dato es estimado a partir de un estudio que hizo el Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal (Inifom) hace tres años.

Pero lo peor de este asunto no es la cantidad de basura que se genera sino el tratamiento que se le da, comenzando por los sitios en donde mucha gente los arroja o deposita. Y aunque la conducta de la población tiene mucho que ver con la imposibilidad de resolver este problema, peor sería que las autoridades dejaran de enfrentarlo con la seriedad y recursos necesarios alegando que no se puede luchar contra la irresponsabilidad de la ciudadanía.

En realidad, las autoridades municipales más bien deben aumentar sus esfuerzos por recolectar rápidamente la basura y darle el tratamiento apropiado, sin perjuicio de reforzar las campañas y programas de educación ambiental inclusive por medio de la “pedagogía de la coerción”, como, por ejemplo, imponer o aumentar las multas a quienes de manera irresponsable tiran la basura a las calles, carreteras, cauces, ríos, lagunas, etc.).

Además, sobre todo en el caso de la ciudad de Managua ya es tiempo de comenzar el entubamiento de los cauces, pues mientras éstos sigan al descubierto muchas personas continuarán arrojando en ellos la basura de toda clase, “para que se la lleve la corriente” o simplemente porque son el lugar más fácil para depositar los desperdicios.

Por incultura cívica, falta de educación, incomprensión ambiental, o lo que sea, muchas personas no tienen todavía conciencia de las peligrosas consecuencias que para su propia salud y sobre todo la de sus niños, tiene esa conducta antisocial de tirar los desperdicios a los cauces o donde se les antoje, inclusive enfrente de sus propias casas de habitación.

Según se ha informado, la Alcaldía de Managua ha comenzado a estimular a la gente para que participe en la limpieza ambiental de sus lugares de residencia, por ejemplo premiando con paseos a algún balneario del departamento a quienes más se destaquen en esa tarea.

Se trata de una excelente iniciativa. Otras experiencias se pudieran inventar, inclusive copiar de los países donde las han practicado exitosamente. Por ejemplo, en Curitiva, Brasil, las autoridades compran la basura a las personas desempleadas y mendigas que la recogen, pagándoles sobre todo con alimentos, tiquetes para buses, medicinas y útiles escolares. De esa manera se ha podido avanzar notablemente en la limpieza ambiental y además se ha logrado reducir notablemente la cantidad de mendigos, niños de la calle y otros marginados tradicionales.

En Yokohama, Japón, algunas personas vigilan voluntariamente en los vecindarios que la basura sea depositada adecuadamente, y dejan mensajes en las casas donde los vecinos no lo hacen correctamente, exhortando a quienes irrespetan las reglas a que se corrijan o se exponen a ser drásticamente multados.

En fin, muchas ideas podrían ejecutarse y combinarse con la labor de limpieza de las alcaldías. Se trata de aunar todos los esfuerzos con el fin de hacer de nuestras ciudades un lugar apropiado para vivir libres de la basura material, por lo menos, ya que es mucho más fácil deshacerse de ésta que de la basura política.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí