La calidad del agua que consume la población nicaragüense estará en dependencia de la cercanía de ésta a fuentes contaminantes naturales como los volcanes o la costa marina.

País con menos agua sana

Los acuíferos de las zonas costeras son afectados por el fenómeno de la intrusión salina, los volcanes contaminan por ser fuentes de aguas termales, y en otras zonas hay demasiado amoníaco, boro y calcio perjudicial para la salud de la población Wilder Pérez R. yRoberto Pérez [email protected] La premisa de que en Nicaragua abundan las […]

  • Los acuíferos de las zonas costeras son afectados por el fenómeno de la intrusión salina, los volcanes contaminan por ser fuentes de aguas termales, y en otras zonas hay demasiado amoníaco, boro y calcio perjudicial para la salud de la población

Wilder Pérez R. yRoberto Pérez [email protected]

La premisa de que en Nicaragua abundan las fuentes de recursos hídricos, cobra relevancia cuando algunos especialistas ponen de manifiesto de que no toda el agua dulce del país es consumible.

Los volcanes, el mar, las rocas y las personas, han provocado que algunas fuentes de agua del país se contaminen y no puedan ser consumidas si no reciben tratamientos adecuados para volverlas potables.

Enoc Castillo, especialista en aguas subterráneas del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), asegura que por sus características físicas y químicas todas las aguas del país pueden consumirse. Sin embargo, advierte que hay zonas donde están contaminadas por la misma naturaleza a través de los mares, volcanes, rocas y por el hombre.

Es de esperarse que las fuentes de agua que mantengan contacto con los mares y volcanes sean las principales afectadas. Las poblaciones costeñas y las que viven cerca de los colosos humeantes deben vigilar la calidad del agua que sacan de sus pozos, con igual o mayor interés de las que viven alejadas de ambos escenarios.

SAL DAÑINA

Según Castillo, las zonas más afectadas con la contaminación natural de las aguas son las costeras. El mar contamina a través de lo que se le llama “intrusión salina”, que recarga el agua dulce con cloruro de sodio, dejándola inservible para beber y hasta para la agricultura.

Poblaciones como Corinto, Poneloya, San Juan del Sur, Masachapa, entre otras en el Pacífico, tienen contaminadas muchas de sus aguas subterráneas por la sal del mar. El especialista asegura que los suelos se alteran y se vuelven casi inservibles, y por eso sólo algunos cultivos muy potentes a la composición química de la costa, logran adaptarse.

VOLCANES CONTAMINAN

En el caso de la Costa Atlántica podría ser incluso más dramático porque las rocas tienen origen en los grandes flujos de sedimentos provocando que, en general, las aguas de la zona “no sean tan buenas”.

“Tienen mucho cloro, muchos magnésicos, sódicos, es un agua muy alterada porque la brisa marina, que contamina los cuerpos de la superficie, a eso le llamamos el aerosol marino, hace un lavado que infiltra un agua salina cargada más que todo del mar, por eso no son muy aptas para el consumo humano”, comenta Castillo.

Los volcanes contaminan los acuíferos por ser fuentes de aguas termales. Por ser “ricas” en boro, cloro o sulfato, resultan en una composición química que el experto califica como “dañina”, debido a que no se puede ingerir.

Las zonas más expuestas a esta agua son las de la cordillera volcánica, pero también sitios con aguas termales como Tipitapa y Sébaco, están en la misma situación. “Las zonas de los hervideros tienen este problema, hay pozos que sacan agua caliente, la gente la ocupa para regar y eso baja la producción agrícola porque el agua lleva mucho sodio o sulfatos”, agregó.

En la zona volcánica de Nicaragua hay poblaciones con aguas subterráneas que llegan a los 90 grados centígrados en sus áreas menos profundas, éstas van acompañadas de alguna contaminación por boro, causando daños en los riñones.

Otro sitio donde el experto recomienda no tomar agua de pozo es en el sector localizado al este de la Laguna de Apoyo hasta Granada, por haber rastros de cloruro de sodio. También está la península de Chiltepe, que curiosamente es una zona altamente salina.

ROCAS CONTAMINAN

Pero no hace falta estar lo suficientemente lejos del mar o de los volcanes para liberarse del peligro de la “contaminación genética” del agua. En zonas como Santa Rosa del Peñón, Nagarote, Sapoá, San Francisco Libre y San Juan de Limay, enfrentan situaciones similares a Masachapa o La Paz Centro.

En algunos municipios el agua tiene algún exceso en sus componentes como demasiado amoníaco, boro, o hasta calcio, este último provoca que el agua no sacie la sed —según Castillo— y se da con frecuencia en la frontera con Costa Rica.

A pesar de eso, no hay mucha restricción para la zona norte y central, pero hay un detalle: “El fluor y el calcio es un problema en esa región, estos componentes juntos hacen que pueda haber debilitamiento en huesos y dientes”, indica Castillo. Eso explica el por qué de muchas sonrisas metálicas en la población de esos lugares.

Por el contrario, en Managua el agua es bastante buena, es decir, que la combinación de cationes (potasio, calcio, magnesio, hierro, sodio) y de aniones (bicarbonatos, sulfatos, cloruros, fluor, nitratos, carbonatos) es balanceada.

El experto explica que el roce del agua con las rocas es decisivo, porque el desgaste de los peñascos determina el balance de los iones o partículas que componen el agua.

En este sentido, el invierno viene a ser como una bendición, porque el agua que cae del cielo provoca una mejor distribución en las fuentes acuíferas, elevando su calidad.

POSIBLES OPCIONES

Buscar una fuente a mayor profundidad donde se tengan las mejores propiedades del agua, o implementar técnicas de tratamiento y remoción de residuos, son las dos opciones que Verónica Delgado Quezada, hidrogeóloga del CIRA, recomienda para garantizar que consumamos agua de calidad.

No obstante,está consciente que ambas posibilidades, en un país como Nicaragua, son muy costosas para ejecutarlas ya sea por organismos estatales, privados o de la sociedad civil.

En el país no es muy económico perforar, el precio por pie de perforación es elevado, pero en algunos casos ya no hay más acuíferos sanos”, aseguró.

A nivel nacional se deben hacer los esfuerzos para preservar todas nuestras fuentes de agua. “A los agricultores se les debe favorecer con charlas, igual a la población para que deje de tirar basura en los ríos, lagos, en la calle, todos debemos actuar en pro de nuestros recursos hídricos para que no se terminen”, concluyó.

ECOS DE LA ÉPOCA FLORECIENTE

Aunque el mote de Granero de Centroamérica desde hace muchos años ya no es aplicable a Nicaragua, el recuerdo de esa época en los años 50 y 60 todavía está presente en el agua que a diario consumen, principalmente, los pobladores de los municipios y ciudades del Occidente del país.

Residuos de plaguicidas están en el agua que desde los pozos artesanales o de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) llega a los hogares aseguró Verónica Delgado Quezada, hidrogeóloga del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos (CIRA) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

La joven investigadora no sabe con propiedad qué tipo de enfermedades puede producirse en los humanos al estar ingiriendo, por muchos años, agua con residuos de plaguicidas. No obstante, dijo que esta práctica a veces se asocia con cáncer y riñones afectados.

Aunque reconoció que el Ministerio de Salud (Minsa) ha hecho estudios relacionados al tema, fue imposible conocer la versión de este ministerio al respecto, pues los conocedores de la materia no mostraron interés en brindar entrevista a LA PRENSA.

Otras sustancias encontradas en el agua son los nitratos, una forma natural de presentación del nitrógeno. Estos pueden estar presentes de forma natural en aguas subterráneas, pero en la mayoría de los casos las concentraciones se deben al resultado de actividades humanas, basura, aguas servidas y los mismos fertilizantes.

En lugares de la región del Atlántico y Norte del país, no especificados por Delgado Quezada, se han realizados estos descubrimientos. El valor aceptado de los nitratos es de 45 miligramos por litro, pero esta cifra tope en ambas zonas es superada.

“Esta ingesta de nitratos por arriba de los valores recomendados puede desencadenar en los infantes la llamada enfermedad del bebé azul. Lo que produce el nitrato en exceso es evitar el transporte del oxígeno en la sangre y el bebé no tiene una coloración normal. En el caso de los adultos puede generar enfermedades como el cáncer según estudios”, agregó.

EL MÁS PELIGROSO

El arsénico, un elemento natural altamente venenoso y que al acumularse en el organismo humano también lo asocian con enfermedades de la piel, cáncer, desnutrición y hepatitis B, se ha encontrado en pozos de Santa Rosa del Peñón y en algunos lugares de Matagalpa. “Hay que ubicar las zonas que tengan fuentes de agua con concentraciones de arsénico menores de 10 microgramos por litro de agua”, dijo la hidrogeóloga Verónica Delgado Quezada.

COBERTURA

5,482,530 población total de Nicaragua

4,012,357 personas con acceso al agua potable

2,915,457 personas pertenecen a la zona urbana

1,096,900 personas pertenecen a la zona rural

*Fuente ENACAL.

VER TAMBIÉN:

Enacal: servimos agua buena

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