Bayardo Quinto Núñez
Queremos paz y no guerra. Es asombroso que dentro del contexto de la totalidad de las posibilidades hasta ahora los sectores involucrados en el diálogo, por el bien del país y de la política nacional públicamente, hayan formulado sus propuestas.
El secretario del FSLN propuso al Presidente de la República adelantar las elecciones, y a su vez éste contrapropuso que se efectúe una constituyente. Entonces el Secretario de la Presidencia insiste en un referendo para que se le consulte al pueblo acerca de la vigencia o no de las reformas parciales a la Constitución.
Tengo entendido que la palabra del señor Presidente de la República tiene peso conforme a su investidura y solamente él puede disuadirla o confirmarla. Mi gran pregunta es que si con instrucciones del Presidente de la República el Secretario de la Presidencia propuso ese referendo o en su defecto está actuando a su libre arbitrio pasando sobre el poder del Presidente de la República.
Todo esto confunde a la población y a la comunidad internacional, a la OEA y a otros organismos amigos les deja más que claro la intencionalidad que el futuro del país parece que pende del gusto y antojo de éste o aquel funcionario, como que no hay claridad en el seno presidencial. Hay que ser más serio y respetar la palabra del señor Presidente de la República de Nicaragua o que éste la haga respetar.
La propuesta del Secretario de la Presidencia fomenta la crisis política e institucional para mantener confrontados a los poderes del Estado y a los actores del diálogo. De seguir así nunca se encontrará solución al conflicto. Que se dé cuenta el señor Secretario de la Presidencia que lo que está haciendo es echándole más leña al fuego, mejor deberían abonar a la paz y el bienestar.
Todos tienen derecho de aportar soluciones para que la crisis no prosiga, pero sin ofender ni atropellar. No acorralen sus discursos, ábranse al nuevo pensamiento, no crean que echándole leña al fuego las cosas mejoran, pues al contrario, se empeoran. Y, por otra parte, rememoren que cada partido es autónomo en sus decisiones, tienen vida propia, y que el tiempo avanza y prontamente se les vencerá su mandato.
Abogado y notario