Roberto Rourk
El motivo por el cual se elige a un Vicepresidente es para que forme parte de un equipo que, junto con el Presidente y su gabinete, practiquen el mismo juego y en conjunto realicen todas las labores necesarias para la buena marcha del país y el bien de sus conciudadanos.
En Nicaragua no ha sido así desde que doña Violeta Barrios de Chamorro derrotó a Daniel Ortega, en la primera de una serie de derrotas que ha sufrido y seguirá sufriendo este terco señor. Desde el doctor Virgilio Godoy hasta el día de hoy, el Vicepresidente ha sido como un quintacolumnista que se ha dedicado a hacer zancadillas, serruchamiento de piso y todo lo que pueda para que su superior, el Presidente, no pueda cumplir bien la misión que le fue encomendada por el pueblo.
Pero don José Rizo merece, sin temor a equivocarme, el primer puesto si tuviéramos que escoger al peor Vicepresidente de nuestra historia. Su ambición sólo puede compararse a la de don Daniel. Ambos son capaces hasta de venderle el alma al diablo con tal de sentarse en esa silla tan ansiada de la Presidencia.
La labor de Rizo es como la del trabajo en yunta del buey matrero, que en vez de halar la carreta por el camino que la lleva su compañero, tira al contrario para que la carreta caiga al precipicio. Si se llegara a efectuar el juego de beisbol que jocosamente sugirió el ingeniero Bolaños, indudablemente a don José Rizo lo tendríamos vistiendo la franela del equipo contrario.
El cargo de Vicepresidente significa una carga económica bastante grande para cualquier país, ya no digamos para Nicaragua que es un país pobre. Recordemos que detrás del Vicepresidente hay un gabinete secundario, funcionarios, departamentos, secretarias, vehículos carísimos, choferes, viáticos, viajes, oficinas, etc.
Estos gastos estarían bien si contribuyeran al desarrollo y bienestar del país, pero es todo lo contrario, es para que hagan una labor de zapadores, no en contra del Presidente de turno, sino en contra de todo un pueblo que es el que paga con el sudor de su frente todo este inmenso equipo que más bien hace una función negativa, una antilabor.
Para curar este mal, estoy de acuerdo con una gran cantidad de nicaragüenses que opinan que la Vicepresidencia debería de ser eliminada de nuestro país. La Vicepresidencia no tiene razón de existir.