Juan Pueblo, “los dos” y la condonación

Federico Dueñas

Después que el sandinismo transformó a Nicaragua en uno de los países más pobres del mundo, durante diez años de desastres continuos y despótico desgobierno. Después de que doña Violeta hizo lo mejor que pudo por ayudar a superar la crisis nacional y reducir sustancialmente la descomunal deuda externa. Después del cínico y desastroso saqueo del arnoldismo al erario, que culminó con el infame pacto de “los dos”, el mismo que tiene prácticamente a don Enrique incapacitado, inmovilizado y a punto del infarto. Ahora surge la inesperada y optimista posibilidad de que el Grupo de los Siete y Rusia condonen de 600 a 900 millones de dólares de la deuda externa, generada por el danielismo, la que prácticamente es imposible de abonar y mucho menos pagar con los actuales menguados ingresos nacionales.

Estos países ricos, que incluyen a Nicaragua en el paquete de los países más miserables del mundo, objeto de condonaciones de cuarenta mil millones de dólares, ofrecen su apoyo financiero siempre y cuando el Gobierno garantice transparencia en su ejecutoria, efectivas acciones anticorrupción, respeto a la democracia, elecciones limpias, respeto a los derechos humanos y la libertad de expresión. Así como que los ahorros en servicio de la deuda exonerada, se aplique en beneficio directo de las clases menos favorecidas.

Pero el nefasto pacto de “los dos”, actuando eficientemente en la Asamblea Nacional, en el Poder Judicial, en el Poder Electoral y en la Suprema Corte, tiene al Ejecutivo en su poder. José Adán Guerra ya renunció (¿sentiría que se le hundía el barco?), el Ejército difícilmente se comprometerá a apoyara a don Enrique en una eventual imposición de un estado de excepción, que seguramente tendría el visto bueno de la comunidad internacional.

¿Qué se espera de la diplomática intermediación de la OEA, si casi nada hizo en las crisis de, Dominicana, Guatemala o Chile? ¿Será la prueba de fuego para José Miguel Insulza? (favor leer nuevamente el Editorial de LA PRENSA del martes 14 de junio ). ¿Cuál Diálogo Nacional?, si “los dos” saben muy bien que el bipartidismo y la alternancia de gobiernos, es lo que más conviene a sus intereses personales y de partido, donde tienen a sus lacayos de confianza, comprometidos con sus devastadoras triquiñuelas, “raterías” y salarios espléndidos, que les permiten construirse mansiones fabulosas y movilizarse en camionetonas tan lujosas, como las que utilizan los altos jerarcas de la Iglesia. ¡Hasta a Byron, en un descuido, le piden disculpas!

Una pequeña luz de esperanza democrática puede surgir en el curso de los próximos dieciocho meses, alentada por las promesas políticas de Herty y Montealegre, si cuentan con apoyo de movimientos cívicos ciudadanos, que buscan, con desesperación, sacudir al país del férreo yugo impuesto por “los dos”. EE.UU. seguirá presionando, restringiendo sus visas a los políticos corruptos en abierto apoyo a don Enrique y seguramente influirá en proyectos de inversión financiados por la AID, el Banco Mundial, el FMI y el BCIE, para mediatizar la crisis política nacional. Pero, no es suficiente, y esto, muy bien lo sabe el Tío Sam.

El problema de hoy, de ahora, es que si en Nicaragua no existen las condiciones necesarias para garantizar que se cumpla a cabalidad con las demandas (y tal como se contempla el panorama político, hay grandes dudas) actuales del Grupo de los Siete y Rusia, la condonación de la deuda externa estará “pegada con alfileres” y, posiblemente, se perderá una excepcional oportunidad de sanear las finanzas públicas, por causa del necio y cegado oportunismo de “los dos”. ¿Y Juan Pueblo? ¿Qué le decimos a Juan Pueblo? ¿Que se aguante? ¿Que se joda? ¿Que en la condonación no hay espacio para Juan Pueblo y que siga esperanzado en los envíos de remesas familiares en dólares de EE.UU. y Costa Rica? ¿Y si no hay condonación, Juan Pueblo qué pierde? Pues, seguirá siempre jodido, gracias a “los dos”.

El autor es empresario.

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