Borge

Jerson Bejarano Tomás Borge, el otrora comandante que con su carisma inspiró a incontables jóvenes a mediados de los ochenta, y de quien hoy solamente quedan los escombros, ha dicho algo que nos debería alarmar a todos, pues a pesar de negar que el FSLN esté detrás de las amenazas de muerte que ha recibido […]

Jerson Bejarano

Tomás Borge, el otrora comandante que con su carisma inspiró a incontables jóvenes a mediados de los ochenta, y de quien hoy solamente quedan los escombros, ha dicho algo que nos debería alarmar a todos, pues a pesar de negar que el FSLN esté detrás de las amenazas de muerte que ha recibido el caricaturista Manuel Guillén, más bien dejó entrever la posibilidad de que pueda darse la situación de querer asesinar a algún adversario político, pero que en ese caso, lo manejarían con el mayor de los sigilos.

“El Frente Sandinista no va a hacer eso jamás (amenazar de muerte) porque si tuviera la intención de hacerlo (matarlo), no lo va a decir”, fueron sus palabras. Y debe alarmarnos, pues existe un precedente todavía fresco en la memoria colectiva. Hace apenas un año y algunos meses, un combatiente histórico, quien fue catalogado por miembros de la cúpula danielista como “un excelente compañero”, asesinó a sangre fría al periodista y disidente sandinista Carlos José Guadamuz.

Un crimen que conmocionó al país entero, y que en vez de llenar de vergüenza a la dirigencia del FSLN, se apuraron a exaltar los supuestos méritos que tenía el criminal que apretó el gatillo, y de quien muchos dudan haya actuado a cuenta propia.

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