Maycols Alcino Lovo Salgado
La amnesia se apodera de los políticos cuando llegan al poder. Por eso creo que no es necesario un diálogo nacional tripartito. Basta tan sólo con que cada cual recupere la memoria y recuerde para quién realmente debería trabajar.
Por increíble que parezca este tipo de amnesia es raramente de origen psicológica, porque es muy similar a lo que —como buen nicaragüense— llamaríamos “hacerse el chancho”.
En Nicaragua no se juega el rol que está marcado por la “verdadera ley”. Para fortuna nuestra y desgracia de los políticos, el pueblo sabe que por ética las leyes por ser leyes no quieren decir que correctas, máxime cuando descaradamente se denotan prebendas políticas. Claramente hemos caído en un círculo vicioso por que esta actual Nicaragua ha venido pariendo por más de veinte años, vectores dañinos que tienen características similares a los roedores por su capacidad de rápida propagación.
A causa de ello, en cada institución y por qué no decirlo, en muchos nicaragüenses, ha nacido una pequeña “actual Nicaragüita” y el individualismo ha roto el equilibrio entre la misma y el bien común.
Muchos medios de comunicación han enviado mensajes afirmando que el problema en nuestro país es de actitud, y tienen razón. Pero irónicamente los políticos —que viven fuera de la realidad nacional— por extraños motivos (pero no desconocidos) no los ven. Y si los ven, sufren “in so facto” de la amnesia psicológica de la cual todavía no se encuentra cura porque nadie puede contra los Padres de la Patria y sus santos caudillos.
Negociar es la palabra mágica para iniciar un diálogo que hasta ahora es “bipartito” porque sólo el pacto tiene claro de lo que quieren, o mejor dicho, a quienes quieren. Ya la acción “acordar” ha pasado por los esfínteres de la Constitución de nuestra Patria, así como el verdadero trabajo; la misión y visión de unos cuantos que ya se les olvidó quiénes los pusieron donde están y peor aún cuántos somos.