En letra pequeña

Fabián [email protected]

PACTO CON EL DIABLO…

A veces, cuando los noticieros de la nota roja optan por hacer labor social, sale peor el remedio que la enfermedad. En uno de estos noticieros de televisión apareció recientemente el caso de una niña que intentó hacer un pacto con el diablo y se cortó las venas ante la mirada de otros niños dizque para cumplir con el ritual satánico. El noticiero le dio duro al caso durante varios días y finalmente anunciaron que, con el consentimiento de los padres de la niña, iban a brindarle asistencia profesional. ¿La llevaron donde un psicólogo, un siquiatra o una institución de asistencia? ¿Acaso a un hospital? ¡No! Llevaron a la pobre niña donde una espiritista y, por supuesto, la tal ayuda profesional fue el análisis de la especialista en artes ocultas sobre qué hizo bien y qué hizo mal en el pacto. De tal forma que ahora hay miles de niños que saben cómo hacer correctamente un pacto con el diablo. Y que seguramente pronto los veremos alimentando con su sangre las noticias que necesita para vivir ese mismo noticiero. ¡Vaya ayuda profesional!

…Y PACTO DE LOS DIABLOS

¡Qué cosas! El pacto se ha vuelto el fin último de todo el quehacer institucional en Nicaragua. Más a las malas que a las buenas, todos terminamos trabajando para esa criatura que un mal día procrearon Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. El pacto es sacrosanto como lo fue la revolución en su época. Todas las instituciones, energías y dinero público están destinado a preservarlo y protegerlo sobre cualquier cosa, de tal forma que cuando los funcionarios levantan su mano, todos sabemos que están jurando defender el pacto, la única razón para que ellos estén ahí donde están.

CIEN POR UNO

¿Qué garantías tenemos los nicaragüenses en el actual Consejo Supremo Electoral? Denme una sola razón por la que yo debería confiar en que esos magistrados serán jueces imparciales en la contienda electoral donde los nicaragüenses deberíamos escoger nuestras autoridades. Y por cada razón que alguien encuentre yo le daré cien razones por las cuales no podemos confiar.

CURRÍCULUM

Imagínense con qué confianza participará en las elecciones el Partido Conservador. ¿Acaso no fue este Consejo el que les eliminó “vía raya” a su candidato a alcalde de Managua, sólo porque todo indicaba que sería el ganador? ¿No fue este Consejo el que les quitó la personaría jurídica para que no participaran en unas elecciones y se las restituyeron después que todo había pasado? Y más recientemente, ¿no fueron estos magistrados electorales los que le regalaron la Alcaldía de Granada al Frente Sandinista, a pesar, y eso nadie lo pone en duda, que fue otro el partido que tuvo más votos en ese municipio? ¿Con ese currículo se puede confiar acaso?

DESVENTAJA

Luchar contra el pacto en el terreno que ellos dominan es una pelea de tigre suelto contra burro amarrado. No se puede esperar que la justicia dirima el conflicto porque ellos hacen las leyes, las interpretan y las aplican y aparentemente no se pueden cambiar las cosas vía elecciones, porque ellos cuentan los votos.

OPORTUNIDAD

Sin embargo, y a pesar de sus guardianes, las elecciones pueden ser la hendija por donde se le inocule el veneno al monstruito. Ojalá que esta vez no se impongan las ambiciones personales sobre la única razón que puede unir a tanto descontento que anda por ahí. Ya pasó una vez, en 1990. Y también parecía imposible.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí