Luis A. Navarro [email protected]
El excelentísimo señor Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, desde hace tiempo viene diciendo que los primeros acuerdos del dialogo FSLN-PLC-Gobierno (Poder Ejecutivo), se han incumplido desde el primer momento.
¿Tiene razón el señor Presidente? La única persona que puede decir lo que realmente ha sucedido en esas reuniones y explicarle a la nación quién tiene realmente la razón es el señor cardenal Miguel Obando y Bravo. Ante la terrible situación de anarquía e inestabilidad institucional estatal y la creación de un ambiente próximo a un estallido social, ¿por qué el señor cardenal Obando calla y guarda un profundo y extraño silencio? ¿Por qué?
Como testigo en ese diálogo tiene la obligación de aclarar inmediatamente a todo el país quién miente y quién no, quién cumple y quién no. Es por eso que en estas notas solicito, sugiero a los medios de prensa, de radio y televisivos, hablados y escritos, que pidan al Cardenal una exposición escrita y certificada de todo lo que ha ocurrido en ese llamado diálogo, de una vez por todas, y salvar a la Patria de un caos mayor.
Si el señor Presidente miente, lo actuado por las otras partes se puede considerar como válido, pero si no miente, según lo puede explicar el señor Cardenal, lo resuelto por la Asamblea Nacional no es legal.
Además de lo anterior, el Poder Ejecutivo ha dicho que la letra de la ley de las reformas parciales a la Constitución, aprobadas en la segunda legislatura, es diferente a la aprobada en la primera legislatura, y nadie ha dicho lo contrario. Por otro lado, también se ha dicho que las decisiones posteriores al diálogo serían tomadas por consenso, que significa unanimidad (no mayoría), de modo que los tres participantes deben consensuar, estar de acuerdo. Y esto no ha sido así. ¿Qué autoridad del país tiene la obligación de hacer cumplir las leyes? Seguro que no es el señor Cardenal, quien no es garante de nada porque no tiene poder de garantizar nada a nadie.
¿Es cierto que la Asamblea nombró magistrados e intendentes que no son nicaragüenses? Eso sería un error garrafal. Y, ¿tenemos diputados también extranjeros? Esto merece una pronta, profunda y seria investigación de parte de las autoridades competentes y de los medios de comunicación.
Finalmente deseo sugerir con gran convencimiento que si el Poder Ejecutivo asiste de nuevo al Diálogo Nacional, de nación o como se le llame, su interlocutor debe ser el Poder Legislativo, con el que tiene diferencias y el que debería mandar representantes de ese poder, aunque sean miembros de cualquier partido político, pero con la investidura de diputados, no de miembros de PLC y/o FSLN.
Esto sería un tu a tu y no más una batalla entre partidos políticos contra su adversario, el Gobierno.
El autor es ingeniero agrónomo