Medio ambiente y educación

Mañana, 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, que fue establecido por la Asamblea General de la ONU para conmemorar el comienzo, en 1972, de la Conferencia Internacional de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano. Y el objetivo de esta celebración es, naturalmente, promover que la gente de todas partes del mundo, pero sobre todo la de aquellas zonas donde todavía no se valora adecuadamente la importancia del medio ambiente, cobre conciencia de la imperiosa necesidad de protegerlo y conservarlo.

Recientemente, la misma ONU dio a conocer un informe sobre la última evaluación que se ha hecho a los ecosistemas del planeta, cuyos resultados fueron alarmantes, como era de esperarse: más de la mitad de los recursos indispensables para la vida humana (agua, suelo, aire de buena calidad y bosques, entre otros) se están agotando o degradando. De manera que esta celebración no es una simple festividad, sino una jornada de acción para evitar que continúe esta grave situación.

Como se sabe, en Nicaragua la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente es asumida oficialmente —como corresponde— por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), y apoyada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), lo mismo que por organismos de la sociedad civil que operan en este ámbito. Y en el marco de esta celebración, se ha dicho que lo más importante es que ya se ha logrado crear en la población una conciencia ambientalista.

Pero esto es cierto sólo en términos relativos. En realidad, la conciencia ambientalista —que proviene fundamentalmente de una educación apropiada—, existe hasta ahora sólo en los estratos más educados y más conscientes de la sociedad. La gran masa de la población nicaragüense continúa contaminando las aguas, devastando los bosques para expandir la llamada frontera agrícola, arrojando la basura al aire libre, etc.

Al respecto cabe señalar que hace cinco años, el entonces Representante Residente del Sistema de la ONU en Nicaragua, señor Carmelo Angulo (quien ahora desempeña la misma misión en Bolivia), advirtió que mientras la población de Nicaragua se había duplicado entre 1970 y 1995, en ese mismo período “los bosques disminuyeron de unos ocho millones de hectáreas a menos de cuatro millones, y la erosión afecta a un 30 por ciento de los suelos del Pacífico y el centro de la nación”. Señaló además el señor Angulo que “la devastación que dejó el huracán ‘Mitch’ de 1998 se debió a la deforestación y la degradación de los suelos, lo que ha aumentado notablemente la vulnerabilidad ecológica del país. A ello se agrega que el 94 por ciento de las casi 2,000 toneladas diarias de basura que se producen en Nicaragua, se arrojan a cielo abierto, lo que contamina el ambiente, y el agua —en apariencia abundante en el país de los lagos—, es cada vez más escasa”.

Ahora bien, ¿cuánto se ha superado esa situación en los cinco años transcurridos desde entonces? Evidentemente muy poco, o casi nada.

También el año 2000 —en marzo— se aprobó y promulgó la “Ley Creadora de la Asignatura del Medio Ambiente y los recursos de la Naturaleza”, en cuyo artículo 3 “se establece que desde el primero hasta el cuarto grado de educación primaria, la enseñanza de la asignatura del medio ambiente y los recursos naturales se incluirá en la materia de Ciencias Naturales”. Y el artículo 4 agrega que: “A partir del quinto grado de educación primaria hasta finalizar la secundaria, será impartida como una asignatura independiente, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 36 de la Ley del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, en relación al requisito para obtener el título de bachillerato”.

A pesar de que según fuentes del MECD esa ley sólo se ha podido ejecutar en el nivel de educación primaria, por diversas razones entre las que sobresale la presupuestaria, los resultados han sido bastante positivos. Y es verdaderamente lamentable que no se le asignen los recursos indispensables, porque la educación es la clave para formar la conciencia y la conducta ambientalista que de manera apremiante se necesita desarrollar en Nicaragua, sobre todo en las nuevas generaciones.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí