Homenaje a todas las madres de Nicaragua

Luis Manuel Pérez Pérez*

Que podría yo escribir para exultar tu nombre, Madre, hoy en tu día, si ya el hecho de ser mujer me hace recordar y agradecer la obra de Dios al crearte (Génesis 2. 18, 22 y 4., 2) ¡mujer-madre! eres creada por Dios e hija suya por el bautismo, ¿hay algo más que yo pudiera agregar? La gracia y el amor de Dios, mujer te hicieron madre.

Eres doblemente bendecida por Dios, por ser mujer y por ser madre, y pensar que una mujer, como tú, como mi amada esposa o mi madre, en su aspecto humano, llevó en su purísimo vientre al creador mismo del universo, al mismo Jesucristo; María Madre de Dios e “hija de tu hijo” bendice en este día a todas las mujeres que son madres y “enséñales a querer a sus hijos, como nos quieres Tú”.

Vuele hoy en este día, mi pensamiento, cual suave y refrescante rocío de una alborada norteña, hasta el hogar, en el cual tú bendita madre, eres reina y en ese sacro recinto, bendecido por el sacramento del matrimonio, junto a tu esposo y Padre de tus hijos donde estás recibiendo el torrente desbordante de su amor por ti y el cálido reconocimiento y agradecimiento de ellos hacia tu entrega sin condiciones, para desde estas líneas adherirme a ellos y decirte felicidades siempre, madre y que en este especial día recibas además del amor de tu esposo e hijos, la bendición y protección de nuestro Padre Dios.

También hasta ti, madre soltera, vaya hoy y siempre mi admiración, respeto y desde lo más profundo de mí, mis voces de aliento, convertidas en un clamor que sale de mi corazón para decirte ¡Adelante¡ ¡Ánimo! Mira en ti o tus hijos el no lejano puerto, donde anclará la nave que hoy tú sola con valor y seguridad conduces, no mires hacia atrás, ni al pasado, no escuches palabras necias, escucha la voz de la sabiduría y del amor, que te dicen: Lucha, sigue luchando.

A ti, madre soltera, nada te falta, tienes a Dios y tienes su bendición, personificada en tus amados hijos; tuya es la victoria y tuyo es el porvenir de tu o tus hijos.

Felicidades siempre madre, y que en este especial día recibas con justificado orgullo las sinceras y merecidas felicitaciones de quienes te aman y respetan, junto a la bendición y protección de nuestro Padre Dios.

Y a ti madre abandonada, que ni el sufrimiento ni las consecuencias de tu abandono han desmedrado tu voluntad, ni tu dignidad; por el contrario como el ave Fénix, has sabido resurgir y vencer, bien podría llamarte, en tu caso, como se dijera de Lope de Vega: “La Fénix de las Madres”.

Amigo mío, estés donde estés, ¿cómo pudiste abandonar a un ser tan especial? Que mi pregunta llegue hasta a ti, simple y sencilla, sin recriminación alguna, si acaso existiera respuesta es sólo tuya; mi pregunta sí es un reconocimiento a quien por la nobleza de su corazón, superando todas las barreras que el abandono produce, ha logrado seguir y salir avante en la ardua lucha de la formación y educación de uno o más hijos.

Como se pueden perder tan valiosos tesoros: una madre, un hijo. Recibe heroica mujer y madre (o padre y madre como suele decirse) el reconocimiento y la admiración de quien esto escribe y de quienes te conocen.

Felicidades siempre, madre y que en este especial día recibas con tu frente en alto el merecido homenaje a tu digno desempeño, junto a la bendición y protección de nuestro Padre Dios.

Feliz Día de las Madres, a todas las mujeres madres de Nicaragua

* El autor es Abogado y Notario Público

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