Caudillos contra la democracia

Hugo J. Vélez Astacio

Si bien haberse apeado al finalizar los años setenta a los Somoza que tanto luto y daño causaron durante 44 años, el esfuerzo y sacrificio significaba una grande e importante oportunidad para reivindicar la lucha a fines de volver a ser república bajo los principios en que se sustenta el liberalismo; bajo la creencia fervientemente que al reemplazar al dictador y dinasta daría lugar a la construcción de la democracia, plena de libertad y justicia para acortar la brecha entre el bienestar social y las necesidades e injusticias, la historia y la realidad ha sido frustrante y diferente a nuestras aspiraciones salvo el período de transición del gobierno de doña Violeta y lo poco que se le permite al presidente Bolaños.

Al principio, porque el remedio resultó peor que la enfermedad con la asunción al poder del gobierno comunista del Frente Sandinista, y después porque al cambiar al caudillo comunista por un caudillo civil corrupto tan dañino como el anterior, se han coludido aplastando y despreciando a la sociedad con un estado de situación que niega y atenta la libertad de ejercer los derechos fundamentales, la justicia, la democracia, y el progreso para un porvenir halagador, al imperar un estatus sostenido por el compadrazgo de un pacto que garantiza y hace prevalecer los privilegios a la clase política militante afines a sus partidos como lo son el FSLN y PLC.

Nicaragua es un país pobre que se ha empobrecido aún más por desastres naturales de toda índole pero principalmente por los daños que a través de la historia le han causado los políticos enfermizos ávidos por el poder. Esa situación mantiene sumido al pueblo en la pobreza y la miseria. Los diversos tipos de problemas políticos, económicos y sociales se interrelacionan de tal manera que mientras no exista voluntad y sentido patriótico en las actuaciones de los que detentan el poder, continuaremos en el fondo del abismo. La producción de riqueza proporciona progreso y el progreso se asocia a un sistema político que prevalece en la democracia y a un sistema económico que predomina en un mercado de libre competencia, que es lo contrario que promulga el comunismo con sus regulaciones y control totalitario.

A mayor bienestar económico corresponde un mayor grado de democracia, lo que equivale decir que el desarrollo económico conduce a la democracia. Los caudillos arriba aludidos se han coludido para atentar contra la democracia, manteniendo el compadrazgo en el pacto, el primero al robarse los recursos y fondos públicos y el otro para mantener la pobreza en el pueblo para su discurso de lucha que lo mantenga en el poder. La prosperidad económica sólo se logrará si hay democracia. Bien se afirma cuando se dice que la solución a la pobreza y al atraso sólo se logra con instituciones políticas que limitan el poder gubernamental, además del debido equilibrio y separación de poderes. De lo contrario la democracia no funciona, y de esto último se han encargado estos dos caudillos al mantener intereses adulterados con la compra de votos y voluntades en los diferentes poderes del Estado; voluntades sujetas a las instrucciones en beneficios partidistas que contravienen las actuaciones ecuánimes de los funcionarios públicos y vulneran el sentido de justicia a favor de los intereses y amigos militantes de los caudillos.

No cabe duda que los caudillos del pacto son viles sujetos en contra de la democracia. El uno por ser comunista que actúa en consecuencia a su ideología y a su enfermiza sed de poder y el otro que en consecuente actitud delincuencial olvida los principios en que se basa el Estado liberal-democrático, que son entre otros el predominio o soberanía de la ley sobre la arbitrariedad; el equilibrio y separación y autonomía de los poderes del Estado; la alternabilidad e igualdad de oportunidades para las elecciones libres sean a lo interno del partido o nacionales; y la existencia de un sistema representativo de libertad absoluta en cuanto al voto.

Ante tales hechos abominables y sujetos repugnantes nos corresponde a los demócratas oponernos con firmeza.

El autor es administrador de empresas.

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