Elízabeth Romero
Un misterio rodea la muerte de los dos ancianos en la comarca Camino del Río, ubicada entre el barrio Arnoldo Alemán y Sabana Grande, ocurrida la noche del pasado viernes.
Los ancianos Tomasa Silva Espinoza y Antonio Ampié Álvarez fueron asesinados a balazos la noche del viernes.
Familiares de las víctimas consideran que los criminales ingresaron a la propiedad desde horas tempranas, pues los siete perros que resguardan el predio se ponen alterados con la presencia de extraños durante la noche.
Además les llama la atención el hecho de que los cuartos hayan estado revueltos, lo que indica que los criminales debieron haber actuado cuando aún estaba de día.
Pero resulta extraño para los investigadores que ninguna persona de los alrededores haya visto a los sospechosos incursionar a la vivienda, o escuchar las detonaciones de las armas de fuego.
Es de destacar que un sobrino de las víctimas habita en los alrededores del lugar y es una de las casas más cercanas a la propiedad. Pero éste y su esposa explicaron en su momento a las autoridades que debido a que tenían el televisor encendido por la transmisión del Teletón no escucharon nada.
Aunque el jefe del Distrito Seis de la Policía, comisionado Leonardo Vanegas, dijo no poder informar “nada” sobre el avance de las investigaciones, extraoficialmente se conoció que hasta ayer habían detenido a 11 personas sospechosas.
Todavía ayer los uniformados buscaban por barrios aledaños al sitio del crimen las evidencias que les lleve a relacionar a los detenidos con el doble crimen.
Otro informante dijo que la Policía relaciona a delincuentes que en el pasado estuvieron vinculados a otros hechos delictivos.
Un vigilante contratado por Ampié para cuidar la finca y quien hace siete años le quitó la vida a un muchacho, crimen del cual fue testigo el anciano, también es buscado por la Policía por varias partes del país.
Hace unos meses el ex vigilante que trabajó para Ampié cumplió su condena. Las autoridades no descartan que la venganza haya sido la causa del doble crimen.
La fuente dijo que lo extraño fue que la única prenda de valor de la cual despojaron a Ampié fue un anillo de oro con unas pequeñas piedras de diamante, que le regaló una de sus hijas que reside en Estados Unidos.
Uno de los parientes aseguró que el anillo tiene la forma de una herradura.
Pero lo peor para los familiares es que los ladrones pudieron haber torturado a los dos ancianos para obligarlos a decir donde guardaban el dinero o las joyas. Sin embargo, éstos no pudieron decir nada porque no tenían en su poder dinero en efectivo, lo único que poseían eran 30 dólares y un poco más de 300 córdobas en efectivo.