En los negocios, como en todas las cosas, a veces es difícil determinar la diferencia entre el bien y el mal. En ocasiones se trata de hacer la mejor opción “correcta” entre varias posibilidades. Adoptar la mejor decisión, por lo tanto, requiere un pensamiento riguroso y gran amplitud de miras.
En su libro The Responsible Manager: Practical Strategies for Ethical Decision Making (El gerente responsable: estrategias prácticas para adoptar decisiones éticas, HarperCollins, 1990), Michael Rion, un asesor de ética en West Hartford, Connecticut, y ex director de responsabilidad corporativa de Cummins Engine Company, plantea una regla de seis preguntas a fin de adoptar decisiones de índole ética.
1.- ¿Por qué este problema me está preocupando?
2.- ¿Qué otra cosa es de importancia?
3.- ¿Es ésta mi responsabilidad?
4.- ¿Cuál es la preocupación ética?
5.- ¿Qué es lo que piensa otros?
6.- ¿Soy honesto conmigo mismo?
Esos ejercicios ayudan, pero sólo son tan buenos como la gente que los emplea. No existe una respuesta “correcta”, pero si se recorre el proceso, eso permite asegurar que usted examinó de manera consciente los efectos de sus decisiones en sectores relevantes.