Dos pasos para solucionar la crisis actual

Alejandro Martínez [email protected]

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Dos pasos para solucionar la crisis actual


Alejandro Martínez Cuenca
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La solución a la crisis que vivimos no se dará, sin que con anterioridad el Ejecutivo y los políticos den los siguientes dos pasos:

La crisis del petróleo es el detonante de una bomba de tiempo para Nicaragua. Se trata de un “tsunami” petrolero recurrente para nosotros. Si no la vemos así, se estará cometiendo un error gravísimo cuyas consecuencias las pagarán las tres cuartas partes de los ya empobrecidos nicaragüenses, por tanto, el primer paso que se tiene que dar es reconocer la magnitud del problema que enfrentamos.

En el 2004 gastamos cerca de 300 millones de dólares en combustible y lubricantes, y tal como va el precio ascendente del crudo, es de esperarse que para el 2005 esta cuenta de combustible podrá ubicarse más allá de los 500 millones de dólares, quedando muy pocos recursos para mantener en funcionamiento el actual Estado de Nicaragua. Es frente a esta realidad, que decimos, no habrá solución si antes no existe un acuerdo político entre el Ejecutivo y las fuerzas políticas parlamentarias, que, se replanteen deponer todas las contradicciones que existen entre ellos, y buscar con el consenso, las soluciones que palien al menos los efectos de esta bomba.

Por tanto, el segundo paso inmediato lo tienen que dar los políticos, y consiste en deponer las contradicciones actuales y replantearse todo lo actuado hasta la fecha, para reformular una especie de reingeniería al Estado nicaragüense. Si no hay esa reingeniería tampoco existirán los presupuestos para que las mismas instituciones operen. No habrá recursos para seguir manteniendo la Corte Suprema de Justicia con el número de magistrados que actualmente tiene, ni tampoco al parlamento con sus actuales integrantes, ni la Contraloría, ni el Poder Electoral que se acordó entre los dos partidos mayoritarios a raíz del llamado “pacto” y mucho menos para que se abran nuevas instituciones, sea que éstas dependan del Poder Ejecutivo o del Poder Legislativo. Sencillamente no habrá recursos para nada de eso, y si eso es así, la pregunta obligada es: ¿para qué continuar manteniendo un pleito político que impide encontrar soluciones a la crisis que nos plantea el alza del petróleo? ¿por qué no se deponen esas contradicciones y pasamos todos a buscar soluciones que nos permitan mitigar los efectos del “tsunami” petrolero, que embarga al país.

Si el Poder Ejecutivo y las fuerzas políticas aceptan estos dos pasos iniciales, lo siguiente es abrir el dialogo nacional a sectores representativos de la vida económica y social del país, para incorporar en sus resoluciones acciones concretas frente a la nueva realidad productiva y de sobrevivencia que enfrentamos. Partiendo de que se tiene que tomar medidas inmediatas para paliar los efectos de un alza en el costo del transporte para la gente menos pudiente, así como se plantean otras acuciantes demandas que están sin resolverse.

El autor es economista, presidente del Fideg, y dirigente del Movimiento Por la Unidad Sandinista en el FSLN.

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