Alfonso E. Castellón Ayón
Esta vez, merece un buen comentario la actitud del Presidente. Si está facultado por la ley para hacer cambios dentro de la institución policial, entonces ¿por qué motivo no lo va a hacer?
No veo lógica de la actitud de algunos sectores del espectro político nacional, haciendo alharaca por el envío a retiro de un alto comisionado y el nombramiento de otro. ¿Cuál es el show? Si los amigos diputados pueden reformar la Constitución, ¿por qué el Presidente no puede tomar decisiones cuando lo hace en base a la ley?
Acaso continuaremos haciendo las cosas en sentido contrario de cómo deben hacerse. ¡Los diputados deben poner la barba en remojo! El Presidente que tenemos no se va a quedar tan tranquilo después de todo lo que la Asamblea le ha recetado.
La Asamblea Nacional puede ir ganando la partida, pero no cuenta con algunos entretelones de nuestra vida nacional. Existe una muy bien dirigida oposición dentro de la sociedad nicaragüense, que con un poco más de sabiduría política puede comenzar a preparar lo que podría ser un golpe mortal al caciquismo.
Las condiciones están dadas, el terreno lo han preparado unos diputados impopulares, un partido político que funciona más como frente de lucha que como tal, otro partido lleno de fisuras y heridas profundas, lo cual abona el terreno para que pueda surgir una sorpresa. Aunque nuestro mandatario tiene un valladar en sus tantas veces mencionado respeto a la ley, sin embargo podría salirse con la suya, encontrando un asidero legal para resolver el conflicto entre ambos poderes.
Por otro lado ¿cómo van a implementarse las reformas constitucionales? ¡No sé! Pero mi olfato me dice que con una Policía y un Ejército Nacional sujetos a la autoridad civil se podría encontrar la solución final del conflicto surgido entre el Legislativo y el Ejecutivo. Como decimos en buen nicaragüense: ¡ojo billar!
“El Estado de Derecho no es otra cosa que poner límites al poder, para evitar los abusos y arbitrariedades de éste frente a los particulares”, (Juan Cayon Peña: El Estado de Derecho en España página 143).
Aquí las cosas no van a poder arreglarse con un Diálogo Nacional, ni siquiera tripartito, ya que la historia nos enseña que solamente las intervenciones y traiciones patrias han traído tranquilidad al país, después de tempestades provocadas por la irreflexión política de algunos líderes responsables de la actual crisis institucional que estamos viviendo. ¡Ojalá que solamente sean especulaciones del suscrito. ¡Dios así lo quiera!
El autor es abogado y notario.