Dan GelstonAP
FILADELFIA.- Allen Iverson hizo bien en portarse mejor esta temporada.
Evitando los problemas fuera de la cancha y los dimes y diretes con su técnico —parte integral de su carrera de nueve años—, Iverson ya tiene los 76ers de Filadelfia de vuelta en los playoffs.
Este año ha sido uno modelo para Iverson, el incansable base de los Sixers.
Iverson es de lejos el máximo anotador de la NBA, además de emerger como un verdadero líder de un equipo que ha procurado andar al compás de su armador con un elenco que incluye a varios jugadores que apenas se abren paso en la liga.
Mientras que Steve Nash de Phoenix y Shaquille O’Neal seguramente acapararán la mayor cantidad de votos en la elección para el jugador más valioso, Iverson ha presentado buenos méritos durante la recta final para recibir su segundo trofeo.
Sus 2,286 puntos son la segunda cosecha más rica en la historia de los Sixers y su promedio de 30.9 tantos por partido lo tienen dentro de una lista que incluye a Wilt Chamberlain, Michael Jordan y George Gervin como los únicos jugadores con cuatro títulos de anotación.
Iverson no le ha perdido el gusto a disparar a la canasta sin cesar, pero sus ocho asistencias por partido constituyen una cifra tope en su carrera.
“Ahora mismo no hay nadie mejor que Iverson en la liga”, dijo su compañero Kyle Korver.
Iverson aún busca su primer campeonato. Si bien la racha de diez victorias de los Sixers en sus últimos 15 encuentros los metieron en la postemporada, Filadelfia no se asoma en las listas de candidatos..
Una posibilidad es que Filadelfia (42-39) podría medirse en la primera ronda con Detroit, segundo en la Conferencia del Este y defensores del título de la NBA.
Ese duelo podría revivir el turbulento pasado entre Iverson y Larry Brown, el técnico de los Pistons. Brown fue el timonel de los Sixers durante seis años y a menudo protagonizó entredichos con Iverson, al extremo que llegó amagar con renunciar varias veces.
El mayor problema de Brown con Iverson estuvo en su indisciplina. Iverson hizo costumbre llegar tarde a las prácticas o ausentarse. También lo criticó por disparar demasiado y ser egoísta.
EL CAMBIO
Poco cambió el año pasado, cuando Allen Iverson fue más un elemento de distracción que un contribuidor cuando los Sixers terminaron con marca de 33-49 y quedaron fuera de los playoffs desde 1998.