Freddy Potoy
El relanzamiento de la operadora de telefonía móvil (antes BellSouth) ahora bajo la figura de la poderosa empresa española Telefónica, parece ser un elemento motivador en este sector, que más allá de la “guerra” publicitaria que se desató en los últimos días con la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), el punto importante es la perspectiva que se generan en torno a la apertura del mercado de la telefonía básica, larga distancia nacional e internacional y la conexión a Internet para brindar el servicio de transmisión de voz y datos.
El manjar de las telecomunicaciones parece ser el servicio de llamadas de larga distancia, sobre todo en el ámbito internacional, y es lógico, las empresas se crean para generar ganancias, no para perder ni convertirse en instituciones caritativas. Sin embargo, esa actitud de inversión no es la misma cuando se aborda el punto de la ampliación de la Red de Telefonía Básica (RTB), salvo algunas empresas nacionales que han mostrado su interés.
Enitel hasta el 15 de abril tenía el monopolio de los servicios antes descritos, pero en teoría esto ya no es válido y cada quien puede brindar su servicio, no obstante, el limbo jurídico y los pleitos se avecinan si Telcor alega que tiene potestad para seguir regulando y los diputados esgrimen que es la Sisep la que debe ejercer esa función. Esto es nocivo para la inversión en este sector.
Otro punto que debe preocupar son los conceptos de acceso e interconexión que se manejarán en la apertura del mercado de la RTB, porque cualquier operador que entre a brindar este servicio inevitablemente deberá utilizar la red instalada del operador dominante que, en este caso, pertenece a Enitel. Aquí se augura otro conflicto serio que las autoridades deben prever y regular con rigurosidad. Es más, la actual Ley General de Telecomunicaciones es obsoleta para los tiempos modernos de las telecomunicaciones. Así que el asunto no es sencillo de hablar sólo de la apertura de este mercado. Otra cosa es que el mercado sólo se abra para hacer negocio en los otros aspectos que no es la RTB.
Ah, entonces ahí pasaríamos a discutir la viabilidad de implementar como es debido el famoso Fondo de Inversión en Telecomunicaciones (Fitel) como un instrumento que permita reducir la brecha digital existente en el país. Pero además, bajo esta misma premisa, también es igualmente válido replantearse la necesidad que el Gobierno de Nicaragua siga asumiendo el concepto de Acceso Universal o el de Servicio Universal, que son distintos y las empresas del sector lo saben muy bien. El asunto no sólo es de dólares y córdobas, sino más allá del negocio, se trata de un marco jurídico sólido, moderno, que propicie la inversión pero que garantice el bienestar social.
Hay cantidad de regiones del país para las que el teléfono es un sueño y menos que piensen en tener una red que les permita el acceso a Internet y disfrutar de las maravillas de este invento. Entonces, son todos estos puntos los que también deben llevar a la reflexión a los políticos y no permitir que Nicaragua mantenga una brecha digital alta.