Nueva Guinea: paciente de 40 años

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En el mes de marzo Nueva Guinea, antes ubicada en el departamento de Zelaya, después en la Quinta Región, luego y aún hoy en la RAAS (la Región Autónoma del Atlántico Sur), cumplió 40 años de existencia, aniversario de aquel día cuando los primeros colonos llegaron y decidieron fundar el pueblo La Luz en la Selva al lado del río Zapote, aquí, en el trópico húmedo del sureste de Nicaragua. Como siempre en cada aniversario se escucharon los discursos festivos, celebrando y avalando el milagroso desarrollo, el progreso increíble de esta ciudad, la economía próspera, la riqueza de nuestra zona y el futuro grandioso de la producción lechera, de la yuca y de los famosos granos básicos que décadas atrás se cosechaba en cantidades.

Pero todo eso no es ni la mitad de la verdad. Porque desde 40 años se practica una agricultura equivocada en esta mitad del país (que son la RAAN y la RAAS juntas). Se destruyen los suelos por esta agricultura, y peor cuando las cosechas se bajan, los campesinos venden sus tierras a ganaderos que a mediano plazo las llevan a la muerte final, porque como todos y todas saben o podrían saber: la ganadería no es apta para el trópico húmedo.

Entonces el medio ambiente como base de toda la vida, base de la sociedad, de las actividades económicas y culturales, está muriéndose en Nueva Guinea y en toda la RAAS. Junto con él se morirá una biodiversidad maravillosamente abundante y rica, la de las tierras protegidas Cerro Silva, Punta Gorda e Indio Maíz y sus alrededores.

Soy el “residente alemán más viejo” en Nueva Guinea. En total mi cooperación ya dura 14 años; junto con el reverendo Miguel Torres (hijo). Desde 1982 se dieron los primeros pasos de la agricultura orgánica nicaragüense aquí en La Guinea, y esta experiencia me da suficiente base para mi grave preocupación y opinión diferente a la de los oradores festivos: Nueva Guinea es muy enferma, Nueva Guinea sufre de destrucción ambiental, de cortoplacismo extremo, de chontalización avanzada, sufre de ignorancia y desobediencia a las leyes como la del ambiente, Ley Forestal y la de la Autonomía, y en consecuencia le duelen a la paciente la descomposición social, el éxodo rural y una pobreza rural creciente.

Hasta hoy la gran mayoría de la gente es perdedora, los campesinos fueron y son abusados por falsos profetas desde hace casi cuatro décadas. A estos campesinos les dieron y les dan vuelta desde los tiempos de Somoza hasta la “nueva era” de hoy.

El autor es cooperante alemán/ Nueva Guinea, RAAS.

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