Walter Calderón Ramí[email protected]
Por primera vez en la historia del periodismo nacional se ha consensuado una propuesta ética para dar cobertura a temas de niñez y adolescencia.
La virtud de este magnífico esfuerzo radica en que ha sido una propuesta originada, discutida y movilizada por los propios periodistas. Nunca antes un proyecto ético ha contado con una participación notable: 450 periodistas, camarógrafos, fotógrafos, estudiantes de periodismo, comunicación y filología así como adolescentes comunicadores de varios departamentos del país.
El Código de Ética Periodística es una propuesta para respetar los derechos humanos cuando la niñez y la adolescencia es noticia. Se trata de asumir el compromiso de cambiar, transformar y buscar nuevas formas de redacción periodística basada en el respeto de los derechos fundamentales del 53 por ciento de la población nicaragüense.
La iniciativa del Código de Ética es producto del debate, análisis, y reflexión de los estudiantes del Postgrado en Comunicación y Derechos de la Niñez que desde el año 2002 ha capacitado en tres ediciones a más de cien profesionales, entre ellos comunicadores sociales.
El Código de Ética Periodística apunta a reconocer a la niñez y la adolescencia como sujetos sociales y sujetos de información. Por sujeto social entendemos el reconocimiento de la niña o niño como una persona capaz de opinar, expresar ideas, demandar y denunciar sobre aquellos asuntos que le afectan.
Nada más propicio que un código de ética que permita la autorregulación en momentos en que los medios viven la fiebre de la nota roja. La nota roja explota y promueve el morbo, es clasista. Considera la información como una mercancía y no como un bien social. No aborda causas y consecuencias de los problemas sociales y violenta derechos humanos.
En contraste un periodismo ético profundiza en los hechos, evita que niñas y niños sean cosificados. Procura que los temas de este grupo etáreo estén presentes en la agenda informativa. Un periodismo ético respeta la opinión de la niñez y destaca los aspectos positivos. Cuida no revelar la identidad, (Artículo 71 del Código de la Niñez y la Adolescencia), sobre todo en aquellos casos donde chavalos y chavalas son víctimas o victimarios.
Un periodismo ético evita los estereotipos, la revictimización de niñas y niños violentados sexualmente. Un periodismo humano, profundamente humano, que es capaz de sentir empatía por las personas. Un periodismo que es capaz de apagar la grabadora y la cámara frente a las lágrimas o el silencio y que no acosa a las personas si no quieren hablar.
Un periodismo ético debe velar porque se favorezca el principio de interés superior de la niña, niño o adolescente. La ética también obliga a regular los contenidos a presentar en la televisión durante los horarios infantiles, en los cuales pueden ser expuestos a programas con alto contenido de violencia y sensacionalismo.
El Código de Ética Periodístico propuesto para la cobertura de temas de niñez y adolescencia apunta a realizar una comunicación que respete derechos humanos. Donde la responsabilidad social de los medios, dueños, editores y periodistas es asumida para construir un país democrático que respete la dignidad de todas las personas.
El autor es comunicador social del Centro Dos Generaciones.