Un Papa chontaleño

León Núñez

Chontales paradójicamente vive días de pesar y días de alegría: de pesar, por la muerte de Juan Pablo II, y de alegría, porque los chontaleños no descartamos la posibilidad de que nuestro paisano Su Eminencia el cardenal Miguel Obando sea el próximo Papa.

A los chontaleños nos alegra mucho pensar en esta posibilidad, que de concretarse sería una bendición para Nicaragua. Dicen que don Daniel y don Arnoldo sugirieron que se recogieran miles de firmas para respaldar al cardenal Obando en su candidatura papal. Pero esta sugerencia no fue aceptada porque los especialistas de Acoyapa en vaticanología demostraron que este tipo de política no causaba ningún impacto en el Sacro Colegio Cardenalicio.

En Chontales la gente se imagina con gran regocijo lo que Nicaragua ganaría si el cardenal Obando fuera Papa. En la peña El Bejuco dicen que si Su Eminencia llegara a ser el sucesor de Juan Pablo II las puertas del Vaticano permanecerían abiertas para los nicaragüenses, y que aunque no fuéramos atendidos personalmente por el nuevo Papa debido a sus infinitas ocupaciones pontificias seríamos siempre recibidos por el que seguramente sería su asistente y mayor hombre de confianza: don Roberto Rivas Reyes.

Algunos amigos chontaleños de don Roberto, entusiasmados con la esperanza de que el cardenal Obando llegue a ser Papa, me dijeron que en sus peregrinaciones a la Santa Sede ya no se hospedarían en hoteles de Roma; que estaban seguros que don Roberto los alojaría en la Casa Santa Marta del Vaticano, que es la casa en donde actualmente están hospedados los cardenales que van a elegir al Papa.

Naturalmente que una vez que el cardenal Obando sea electo Papa, el Vaticano sufriría una gran transformación. En la peña se asegura que don Roberto revisaría todo lo relacionado con la administración y finanzas del Vaticano y que reestructuraría las sagradas congregaciones. Todos los miembros de la peña participan de la opinión de que si don Roberto llegara a vivir en el Vaticano a los cardenales Joseph Ratzinger y Angelo Sodano les iba a salir la “venada careta”, pues se les atribuye haber dicho que los cardenales no votarían por el cardenal Obando para Papa ni aún en el caso de que se los ordenara el Espíritu Santo.

Casi al finalizar la sesión de la peña, uno de los presentes manifestó que no estaba seguro, pero que le había parecido haber escuchado en una radioemisora a Joaquín Navarro-Valls, portavoz del Vaticano, declarando que ya el cardenal Obando, después de haber hecho los cabildeos correspondientes, se había convencido de que no tenía ninguna posibilidad de ser electo Papa; que ni siquiera entre los cardenales africanos había encontrado a alguien que quisiera votar por él.

Siguió diciendo, mi compañero de peña, que tampoco estaba seguro, pero que también le había parecido haber escuchado en otra radioemisora a Joaquín Navarro-Valls diciendo que ahora lo que pretendía el cardenal Obando era negociar su voto. Que está en pláticas con el arzobispo de Milán, el cardenal Dionigi Tettamanzi, con el cardenal Camillo Ruini, Vicario de Roma y con Angelo Scola, Patriarca de Venecia, que junto con Ratzinger y Sodano son los cardenales a quienes el cardenal Obando considera como los más papables.

Se comentó en la peña que eran frecuentes los rumores de que el cardenal Obando quería a cambio de su voto dos cosas: que se dejara sin efecto la suspensión “ad divinis” que pesa sobre el padre Miguel Escoto —que es una petición que a Su Eminencia le hizo Daniel Ortega— y que Eddy Montenegro y Bismarck Carballo fueran ascendidos a la dignidad episcopal. A un vaticanólogo de Acoyapa le pedí su opinión y me dijo que no creía que el cardenal Obando pudiera salir airoso en esta negociación.

Pero mejor esperemos el resultado de la elección papal. En la peña literaria El Bejuco, a pesar de las supuestas declaraciones de Joseph Ratzinger, Angelo Sodano y Joaquín Navarro-Valls, seguimos con la esperanza, que es lo último que se pierde, de que pronto tendremos un Papa chontaleño: Su Eminencia el cardenal Obando y Bravo, un chontaleño universal. Seamos optimistas. No descartemos esta posibilidad.

El autor es escritor, autor de El síndrome del figureo.

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