Edgard Tijerino M.
Mas allá de terremotos y huracanes, de intervenciones y revoluciones, de dictaduras de derecha y de izquierda, de guacas y piñatas, Nicaragua ha sido un país viviendo literalmente con los spikes puestos, inmerso en el beisbol como deporte prioritario y de mayúsculo interés.
Sin embargo, hemos carecido de suficiente “materia prima” para tener significado en el beisbol de Grandes Ligas, y en este momento, nos vemos con las manos vacías mientras Vicente Padilla espera una señal de los Filis para regresar a la trinchera.
Marvin Benard se retiró, Julio Raudez está de regreso, Gonzalo López batalla con problemas en su codo derecho, William Juárez trabajará en Doble A, Ernie Sinclair ya no aparece en la pantalla de las posibilidades, Ofilio Castro se mueve en Clase A fuerte, y Oswaldo Mairena ha decrecido.
Así que, el único nicaragüense en pie de lucha en las Grandes Ligas, es Padilla.
MUY POCO EN 30 AÑOS
Desde 1976, cuando Denis Martínez se convirtió en el primer nica en la gran carpa, hemos estado sentados en la butaca de las expectaciones, esperando por otros nicas, y en el trayecto de casi 30 años, sólo hemos visto a ocho, entre ellos seis lanzadores, con dos de muy breve estadía, casi inadvertida, Antonio Chévez y Oswaldo Mairena.
La pregunta ¿cuándo veremos otro?, nos persigue implacablemente a lo largo de la carretera de la ansiedad, atravesando los semáforos en rojo.
Cuenta la leyenda que José Ángel “El Chino” Meléndez, pudo ser el primer nica en las Grandes Ligas. En 1947, semanas antes que Jackie Robinson tumbara la barrera de la discriminación racial consiguiendo una oportunidad en las Grandes Ligas, “El Chino” enfrentó a los Dodgers y los sujetó.
Aquella demostración, grabada para siempre en el disco duro de la memoria de nuestro beisbol, permitió fabricar múltiples especulaciones sobre “El Chino”. Se aseguró que lo tenía todo para instalarse en la Gran Carpa, y una vez me lo dijo el guajiro cubano Conrado Marrero, en el Estadio Latinoamericano de La Habana.
“El Chino hubiera llegado a establecerse en las Mayores”. Una consideración teórica, sólo útil para discusiones, como diría el novelista Frederick Forsyth.
CUATRO AL MISMO TIEMPO
En mayo de 1982, no lo podíamos creer, pero estaba ocurriendo: cuatro big leaguers nicas funcionaban al mismo tiempo en el firmamento de las Grandes Ligas, y en 1983, los mismos cuatro estaban en las listas de primer día de temporada.
El 4 de abril de ese 1983, Denis Martínez abrió frente a los Reales de Kansas y fue vencido por Larry Gura, en tanto el 5, durante el primer juego de los Cardenales, David Green bateó de 4-1 contra el zurdo de los Piratas John Candelaria, y el derecho Albert Williams derrotó el día 7 a los Tigres de Detroit de Kirk Gibson, Lance Parrish, Lou Whitaker y Allan Tramell. Agreguen que esa misma fecha, Porfirio Altamirano relevó al abridor de los Filis, John Denny, contra los Mets de Nueva York.
Ese ha sido el máximo nivel de excitación alcanzado en el terruño al inaugurarse una temporada de Grandes Ligas.
En este 2005, cuando han pasado 22 años desde aquel acontecimiento posiblemente irrepetible, sólo tenemos un nicaragüense en el mejor beisbol del mundo, el tirador de meteoros Vicente Padilla, de asombroso ascenso en el beisbol organizado durante 1999, proyectándose velozmente hacia la gran carpa.
¿Por qué nuestro beisbol, con más de un siglo de historia, no produce peloteros de calibre? Esa intriga ha golpeado siempre nuestras cabezas.
DESCARTES Y ESPERANZAS
Objetivamente, no tenemos nada claro en lo referente a proyecciones inmediatas.
Julio César Raudez, el mejor lanzador de la reciente Liga Profesional y Atleta del Año, ha sido descartado por los Gigantes, después de haber sido empujado a Triple A en el 2004.
Lo que ocurrió con el zurdo Oswaldo Mairena, es dramático: afectado por un accidente, dejó de ser material de interés en las Mayores y fue soltado por los Guerreros de Oaxaca en el beisbol mejicano. Tomó otra oportunidad pero se ve muy difícil que pueda reinventarse.
Gonzalo López, quien será sometido a la operación de Tommy John, sigue siendo una posibilidad para los Bravos de Atlanta, en tanto William Juárez intentará impresionar en la organización de los Dodgers desde la categoría Doble A, lo mismo que el infielder Ofilio Castro en Clase A fuerte.
Hay varios nicas moviéndose en el beisbol menor, pero ¿cuál de ellos parece tener la etiqueta de un verdadero big leaguer?
BENARD, EJEMPLAR
El esfuerzo extraordinario de Marvin Benard, le permitió alcanzar un nivel de rendimiento superior al de David Green, altamente valorado con anticipación, pero carcomido por su falta de disciplina.
Williams y Porfirio salieron del escenario al mismo tiempo en 1985, cuando sus brazos gimieron dramáticamente, pero Denis Martínez, fue más allá convirtiéndose en el latino más ganador de todos los tiempos con 245.
En los años 60, Duncan Campbell y Rigoberto Mena, fueron calificados como seguros big leaguers. Campbell llegó a estar en Triple A con la organización de los Piratas, en tanto Rigo, terminó reducido al beisbol mejicano, pese a que en eventos regionales como la Serie Interamericana, logró más brillantez que José Pagán, Dagoberto Campaneris y Gil Garrido.
PUERTAS CERRADAS
Willie Hooker y René Paredes no consiguieron la oportunidad deseada, y el joven impetuoso como Antonio Chévez, falló en una rápida prueba de cuatro relevos como reemplazo del lesionado Fred Hollsworth con los Orioles de Baltimore en 1977.
Durante los últimos 25 años, sólo Benard y Padilla han crecido lo suficiente. Ningún otro nica.
Derling y Durley Downs, figuran en la larga lista de prospectos nicas que no salieron de las probetas, intentando llegar a las Mayores. Brant Alyea, fue otro que alcanzó fugazmente el nivel Triple A, y se desvaneció.
Colocando a un lado las historias de las Mil y una Noches, fantaseando un poco, nos preguntamos: ¿Volveremos a ver a cuatro nicas funcionando al mismo tiempo al levantarse el telón de una temporada de Grandes Ligas?
Difícil, muy difícil, tanto como encontrar un oso polar en Chinandega.
LOS FACTORES
La falta de garantía de un proceso evolutivo en el concierto casero, es un factor adverso muy significativo. ¿Cómo disponer de una buena incubadora en nuestro beisbol?
Carecemos de entrenadores lo necesariamente preparados para moldear prospectos y asegurar correcciones. Eso es porque nunca hemos invertido en la preparación de adiestradores, y no podemos esperar milagros al bolsazo. No en las exigencias del beisbol actual.
La poca o nula atención a la Costa Atlántica. Ellos tienen mejor biotipo, innegables facultades y naturalmente, mayores proyecciones.
Un sistema de scouteo más preciso en la valoración de virtudes y defectos. Actualmente, no importa cuántos nicas firmen, porque las expectativas no son muchas.