Enrique Genie Alvarado
Siempre me he preguntado cómo sería un héroe. Sin reservas puedo expresar que en 1920, en Wadowice, Cracovia, nació alguien sencillo y humilde que llegó a cambiar el mundo y a entregar todo por nada. Su nombre: Karol Wojtyla. Este hombre experimentó desde muy chico el dolor. A sus 9 años perdió a la persona más importante en toda familia: su madre. A los 12 murió su hermano mayor, Edmund. En 1939 dejó sus estudios universitarios obligado por las fuerzas de ocupación nazi, durante la II Guerra Mundial, pues fue a trabajar en una cantera y en una fábrica química (Solvay) para poder sobrevivir y evitar una posible deportación a Alemania. En 1941, a sus 21 años, perdió a su padre, un suboficial del ejército polaco.
Más tarde fue fichado por la Geheime Staatspolizei (Gestapo), organización alemana de represión y espionaje para esa época, lo que le obligó a refugiarse en una incómoda buhardilla, pero eso no lo detuvo, ya que participó en la resistencia contra los alemanes, ayudando a salvar a muchas familias judías de una posible muerte segura. Pero la situación en Polonia empeoró y tuvo que refugiarse en los subterráneos del Arzobispado de Cracovia, naciéndole desde lo más profundo la vocación al sacerdocio, donde también, para ello, tuvo que tomar las clases de formación en clandestinidad. Otras de su facetas fue ser uno de los promotores del Teatro Rapsódico, también clandestino. Wojtyla se llenó de fe, valor, fuerza, coraje y mucha bondad en todo este período.
Pasado la guerra, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal el 1 de noviembre de 1946. Posteriormente, asistió a los cursos de la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo Angelicum, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, sacó su doctorado en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. No olvidándose de su humildad y amor al prójimo, en sus tiempos libres se dedicó a ayudar a los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.
En 1948 regresó a su adorada Polonia, donde participó como vicario de varias parroquias y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. El 4 de julio de 1958, a sus 38 años de edad, fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia). El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo Cardenal el 26 de junio de 1967, lo que lo convirtió en el segundo más joven de la Iglesia Católica. Más adelante, participó activamente en el Concilio Vaticano II (1962-65), contribuyendo importantemente en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, tomando parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.
El 16 de octubre de 1978 el mundo entero recibió a un hombre envuelto en el Espíritu Santo, un guerrero, un santo en vida, porque Wojtyla sería el nuevo sucesor de Pedro, el Papa Juan Pablo II. Su Santidad fue herido de bala en el abdomen por el turco Ali Agca, un 13 de mayo de 1981, en unas circunstancias no muy claras. Pero a pesar de eso, en un acto de humildad, el Papa fue a verle a prisión y le perdonó, dejándonos a todos la verdadera enseñanza de amor y perdón hacia nuestros ofensores y que nuestro Señor Jesucristo también tuvo en su último momento.
En su papel de jefe de la Iglesia Católica realizó un sinnúmero de documentos, encíclicas, exhortaciones apostólicas, constituciones apostólicas, cartas apostólicas, libros, muchas ceremonias de beatificación y de canonización, celebró consistorios durante los cuales creó 231 (+ 1 in pectore) cardenales, presidió asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio, ssambleas del Sínodo de los Obispos…
Además, S.S. Juan Pablo II fue el único Papa peregrino, llevando el mensaje de paz y reconciliación a tantas naciones y pueblos del mundo. Compartido con millones y millones de personas de todo el mundo, así como, personalidades de gobierno con las que se entrevistó en sus visitas oficiales y en audiencias o encuentros con jefes de Estado o Primeros Ministros, siendo los más controversiales el último presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, y el presidente de Cuba, Fidel Castro. Cabe añadir que fue un Papa innovador, ya que fue el primero en visitar una iglesia luterana, una sinagoga, la ortodoxa Atenas, una mezquita, en la cual oró en su interior, y sostuvo un encuentro con una comunidad musulmana. Un Papa que se identificó y amó a la juventud, y luchó por los valores y el fortalecimiento de la familia. Por eso, y muchas otras cosas, puedo decir convencido que éste es un verdadero héroe que pasará a la posteridad.
El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.