Silvestre Blandón [email protected]
Inevitablemente, algunas actitudes generan dudas razonables independientemente de que nuestros deseos sean o no favorables hacia la actitud en cuestión; parece pero no se sabe. Cuántas veces se pregunta esto la ciudadanía con relación a los acontecimientos que vive el país. Por más margaritas deshojadas la verdad no será evidente y la duda acompañará siempre lo incierto.
No se puede borrar de una hablada lo que ha venido siendo una constante. Dentro de este esquema, pensar en Herty Lewites opuesto a la estrategia del FSLN es muy difícil. Más aún imaginar como elemento renovador a quien ha manifestado amigable y dócilmente su admiración por el “más capaz”. Si algo caracteriza al partido rojinegro es su probada cohesión a la hora de las definiciones últimas, es asunto de datos no de apreciaciones, de números no de suposiciones. La permeabilidad de los ricos pobres o pobres ricos no es algo que de momento pueda ser cuestionada. Estos señores han sido admirables en su maniobrabilidad política y es bien conocida la tendencia y habilidad en infiltrar las filas del adversario.
Es deseable y sería positivo que surgiera un liderazgo diferente dentro de las filas del frentismo, alternativas marcando transiciones no sólo en democratizar ese partido sino evolucionarlo como izquierda a tono con una prosperidad asentada en una paz no retórica sino de trabajo e igualdad de oportunidades.
Lamentablemente, el discurso de Lewites, apartando su proyección y aspiración como alternativa a su otrora insustituible jefe, no muestra argumentos nuevos que hagan pensar algo así, al contrario, es una apelación al regreso del “purismo” los mejores tiempos del auge revolucionario que la mayoría recuerda como tiempos de abusos, confiscaciones, odio, prepotencia, llanto, luto y dolor.
¿Puede alguien forjado dentro de las filas y el pensamiento ortodoxo ser alternativa válida ante un ideal que desdice las ansias de libertad y democracia de un pueblo? Entonces, ¿alternativa a qué es este movimiento? Evidentemente, para una cada vez más preparada “tercera vía” más bien “quinta vía”, por aquello de quinta columna.
¿No es adecuado usar un elemento que demostró progreso y pragmatismo durante el ejercicio edilicio? Un elemento que ellos reconocen como el “sueño dorado” de sus oponentes. Dentro de la trama, lo rechazan y empujan a que “abnegadamente” acepte una candidatura en otro partido o bien forme otro más. Pero para que esto sea creíble hay que darle realismo, fuerza, teatro a toda prueba. Sin faltar un esmerado maquillaje que resalte las bondades de la “bandera original”.
Lewites podría dividir no al FSLN pero sí, como resultado de una magistral estrategia, a las fuerzas demócratas, necesitadas de un liderazgo efectivo que lucha por surgir pero que la campaña de Lewites opaca, restándole el despliegue tan necesario en los medios de comunicación. Así pues, se cumple ya una función específica mientras el tiempo corre.
No puede haber algo más conveniente para encender pasiones dormidas de un lado y las ilusiones de quienes esperan ansiosamente alternativas nuevas del otro lado. Resultado de esto, más división, confusión en las filas demócratas y ya sabemos que en río revuelto…
Lo claro es el sandinismo llevando su clásico candidato a la lid electoral, del otro lado una fuerza fragmentada que se pretende dividir y confundir cada vez más. Los demócratas deben ver con buenos ojos toda evolución sincera de quienes han esgrimido la represión y el absolutismo como argumento contundente para imponer sus ideas, pero no dejarse engañar por falsas alternativas que no responden a los verdaderos intereses nacionales.
La solución está entre quienes han pensado y demostrado desde siempre su valía como gente respetuosa de los principios democráticos y que no son convertidos de última hora. Es recomendable la prudencia ante quienes ofrecen una nueva fiesta de liberación. Recordando la transfiguración monstruosa que vimos en quienes se autollamaron libertadores del pueblo podemos saber cómo luce el maquillaje al día siguiente de la celebración.
El autor es Master en Comercio Internacional, Mercadeo y Alta Gerencia