Ana Murillo*
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¿Existen aún quienes discriminan por racismo?
Ana Murillo*
Recuerdo un fin de semana que salí a divertirme con un grupo de amigas y amigos españoles a una disco de Managua. Las mujeres comenzamos a dar bromas a uno de nuestros compañeros, un solterón cuyo nombre no tiene caso mencionar aquí. Exhortábamos al extranjero para que sacara a bailar a una de las chicas que frecuentaron la disco. El catalán se enfureció tanto que dijo que ésa era “una mulata muy fea”, actitud que no comprendíamos en ese momento, pero que poco después entendimos que el término hacía alusión al color de su piel.
Hasta la fecha no comprendo cómo ese ario pudo salir con nosotras si al fin y al cabo nosotras también tenemos la piel oscura, somos multirraciales. Pero en fin, él juzgó a esa chica porque la consideró de una raza inferior a la suya.
Hoy en el mundo entero se celebra el Día Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial. En 1966 se designó oficialmente el 21 de marzo como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. A la fecha 156 países han ratificado la Convención contra la Discriminación Racial con el propósito de erradicarla.
Nadie tiene derecho de discriminar a nadie por el color de su piel, su lengua, lugar de nacimiento, por sus orígenes y tradiciones o por su pobreza. La discriminación racial es un problema que involucra a todos los seres humanos, y está en nosotros mismos ponerle fin.
En 1960, la Policía de Sudáfrica disparó contra una manifestación pacífica que se realizaba en Sharpeville, en protesta contra las leyes de aprobación del Apartheid, y como resultado de la protesta murieron 69 personas.
El racismo es un fenómeno violatorio de los derechos humanos y de la dignidad humana que ha existido desde hace mucho tiempo y al que hoy todavía se enfrentan millones de personas. Según la definición de la Convención contra la Discriminación Racial es “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales”.
¿Pero con tanta prohibición y legislación, se acabó la discriminación por raza? Lamentablemente, los seres humanos no hemos tomado plena conciencia de lo ocurrido hasta ahora y aún hay personas que creen en la existencia de una raza superior. Si bien hace muy poco se consiguió eliminar el Apartheid que gobernaba Sudáfrica, hoy en día aún se dan formas de racismo y discriminación racial en distintas manifestaciones.
Nicaragüenses, combatir y erradicar el racismo y además superar los obstáculos hacia la igualdad no es fácil, pero debemos comprometernos a tomar una conciencia justa sobre la clase de sociedad en la que queremos que nuestros hijos e hijas vivan.
* La autora es comunicadora social