Escenario de alegría y descontento

Marco Mayorga L.*

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Escenario de alegría y descontento


Marco Mayorga L.*




El Carnaval que se realizó el 12 de marzo en Carretera a Masaya fue un derroche de alegría, cultura, arte y “una excelente idea”. La Policía demostró capacidad para mantener el orden. La Flor de Caña, Toña, Victoria y Coca Cola demostraron capacidad económica y vendieron muchos productos en el mercado informal. Pero además de este escenario de alegría se vivieron otros opuestos: miles de buses, rutas, usuarios, taxis, particulares vivieron un caos cuando atravesaban de o desde Carretera a Masaya hacia el Huembes e Iván Montenegro. Hubo embotellamiento en la colonia Centroamérica, Las Colinas, Reparto Schick, Colonial Los Robles, Los Robles, la UCA, etc. Es fácil imaginarse el descontento, el tiempo perdido y el combustible gastado.

750 policías garantizaron que el desfile transcurriera en orden y seguridad, cuando en este mismo desfile en el área de la Avenida Bolívar se requieren 350, lo que significó un gasto del doble.

El ruido del 11 y 12 en la Avenida Cardenal Miguel Obando y Carretera a Masaya, donde millones de watts se dejaron ir al aire perturbando al tranquilo vecindario con más densidad poblacional de clase media; además se vieron afectados en la libre circulación y en el deterioro o destrucción de objetos cuando miles de jóvenes, después de una noche de alcohol desmedido, regresaban caminando a sus casas a través del vecindario.

Los cines estaban vacíos, los centros comerciales —con más de 200 comerciantes— cerraron; los hoteles no tuvieron huéspedes y sus actividades precontratadas —800 personas— se vieron interrumpidas. Los supermercados cerraron. Barberías, salones de belleza y cientos de pequeños negocios alrededor de la Carretera a Masaya se vieron afectados. Todos estos negocios perdieron ventas en uno de los mejores días de la semana.

Los restaurantes, más de 100, la noche del sábado, la mayoría estaban vacíos, pues los clientes habituales no pudieron circular, hasta las 10:30 p.m. que se abrió la circulación, pero se perdió todo el impulso del negocio. El público que visitó y se divirtió con el Carnaval consumió productos muy económicos de los vendedores ocasionales.

La Alcaldía de Managua, DGI, Flor de Caña, Toña, Victoria y Coca Cola perdieron la oportunidad de negocio de haber vendido y recolectado más impuestos, promoviendo y financiando esta actividad en la Avenida Bolívar (habría venta en el Carnaval y en Carretera a Masaya). Además tenían casi la obligación de proteger a sus socios principales: los restaurantes, supermercados, hoteles, cines, etc., por el simple hecho que son los clientes de todo el año; deben recapacitar y emitir una opinión ante las miles de empresa que afectaron.

Se ha aprendido una lección: una gran idea necesita un gran lugar. Los organizadores y promotores de estos eventos, además del entretenimiento, promoción cultural, social y oportunidad de venta ocasional, deben pensar en otros aspectos muy importantes para hacer crecer una gran idea. Managua tiene un excelente espacio para estas actividades: la Avenida Bolívar. Y la posición sería ganar-ganar.

* El autor fue presidente de la Cámara de Comercio y actual segundo Vicepresidente de Amcham.

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