Federico Dueñas
¿Qué sucedería si en el 2006 hubiera una mayor cantidad de presidentes socialistas-populistas en América latina? ¿hasta dónde incidirá y se extenderá la peluda mano pachona de Fidel Castro? ¿qué acciones tomaría la Casa Blanca?
Un Krisner argentino, otro uruguayo, otro brasileño, Chávez en Venezuela, un manipulador Manuel López Obrador en México y un Daniel Ortega en Nicaragua. ¡Pavoroso panorama en el que únicamente la ciudad de Miami resultaría nuevamente favorecida!
El presidente George W. Bush, como buen texano guerrerista radical, obsesionado con el terrorismo internacional, pareciera que ya también se está preparando para enfrentar a tan triste escenario, en lo que han dado a llamar despectivamente su patio trasero. Entiéndase, los países que pertenecen al quimérico y ansiado sueño bolivariano, o sea al tercer mundo, o los en vías de desarrollo, en fin, todos los latinos que de una u otra manera son países pobres, con una alta y en ocasiones vital dependencia de préstamos y ayudas económicas, concedidas por países y organizaciones financieras internacionales que de una u otra manera son hábilmente manipulados por la Casa Blanca.
Ahora tenemos interesantes cambios en el gabinete del presidente Bush, tales como una Condoleezza Rice, la despiadada pantera negra en el Departamento de Estado, y un implacable “capo di Camorra”, Dimitri Negroponte, como titular de la nueva y poderosa Secretaría de Seguridad Nacional. Este dueto macabro es de esperar que traerá muchos dolores de cabeza a toda Latinoamérica, para eso fueron llamados y para eso están allí. No es ninguna casualidad.
En el caso concreto de Nicaragua, don Fidel Castro pareciera que no anda muy errado (conste que lo escribí sin “h”). Este viejo zorro sabe muy bien de lo que habla y lo que hace, cuando augura a un Daniel Ortega en la Presidencia. Fidel sabe que hay casi un 40 por ciento del electorado cautivo por el FSLN, sabe que el alemanismo pactista le hará la jugada a DOS, dejando libre al reo de El Chile. Castro confía en que el ausentismo electoral, producto de la frustración ciudadana y el hartazgo instigado por los caudillos chapiollos, rendirá frutos en las urnas electorales a favor del danielismo. Pareciera que Fidel Castro está presente permanentemente en Nicaragua. ¿Será así en Venezuela, México y otros países de nuestro continente? Pareciera algo diabólico, pero la realidad la tenemos palpitante ahora en el 2005 y se desplaza fétida y viscosa hacia el 2006.
¿Cómo, con quiénes y con cuánto se puede frustrar el plan fidelista en Nicaragua? ¿cómo realizar elecciones presidenciales limpias y transparentes con un sistema electoral controlado por los caudillos? ¿cómo motivar al votante frustrado, al indolente y al ignorante, para reducir el ausentismo en el voto efectivo? ¿qué candidatos presidenciales pueden ganarse la confianza del elector, si a los políticos populares medio creíbles como Montealegre y Herty les hacen “chanchada” y media para disuadirlos de sus pretensiones presidencialistas? Me imagino que así como el mefistofélico Fidel Castro está tramando sus sulfurosos planes, así también el guerrerista presidente Bush lo estará haciendo apoyado con sus dos cercanos colaboradores, Condoleezza y Negroponte. Bush no puede darse el lujo de descuidar su patio trasero, mientras destroza el Medio Oriente y compra las bombas nucleares de Corea del Norte e Irán.
Lástima que al interior de Nicaragua aún no se vislumbren alternativas creíbles, viables e independientes, de partidos políticos que busquen honestamente la democracia tan anhelada, por la que muchos nicaragüenses ofrendaron sus vidas cuando cayó la dictadura somocista. Y como dicen para invocar al Chapulín Colorado: Ahora ¿quién podrá ayudarnos?
Pero aquí no hay chapulines colorados, aquí debe haber hombres honestos y valientes que por las vías cívicas rescaten al país del ostracismo chapucero donde lo tienen metido los dos caudillos de los principales partidos políticos que competirán en las elecciones presidenciales del 2006, si no hay sorpresivas opciones de aquí para entonces, ya que difícilmente habrá otro “viborazo”, pues parece que ya domesticaron al oportuno orador.
El autor es empresario.