Fernando Centeno Chiong*
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¡Chateame porfa!
Fernando Centeno Chiong*
Para muchos lectores el título de este artículo es incomprensible. Su traducción es: “Por favor, envíame un mensaje de texto a través del teléfono móvil”. Naturalmente que esta última expresión provocaría sonrisas sarcásticas sobre todo entre los jóvenes y adolescentes quienes nos observarían como “animales raros”.
Durante un reciente seminario taller, con la presencia de casi 50 periodistas bajo el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer, el expositor doctor Róger Matus Lazo advirtió que las voces de origen inglés en nuestro idioma se incrementan día a día como si se tratase de la época de la inundación de anglicismos.
Este fenómeno aumenta no sólo entre adolescentes, sino en jóvenes y hasta en noveles profesionales sin darnos cuenta que cada extranjerismo que incluimos en nuestro vocabulario, empobrece nuestro idioma, como si se tratara de un virus, más aún si quienes los usan y abusan de ellos son periodistas.
Es importante reconocer el interés del gremio por este tipo de talleres que abonan en un mejor conocimiento del idioma y que permitan exiliar las dañinas y abundantes palabras extranjeras de las páginas escritas, y las expresiones en radio y televisión.
Si bien es cierto, como dice el experto, nuestra lengua es pobre en terminología científica y tecnológica, no se debe abusar de estas palabras, si existen otras que las sustituyan.
Por qué usar email en vez de correo electrónico, cidí en vez de disco compacto, fon en vez de teléfono, acceder como sinónimo de aspirar o llegar a un cargo, o bien by en vez de adiós, look en vez de aspecto, fans en vez de admirador, ir de choping en vez de ir de compras, y así podríamos seguir enumerando gran cantidad de palabras que se están haciendo comunes en nuestro idioma, sustituyendo a las nuestras, que son más hermosas en su pronunciación.
Es labor de los académicos y profesores ayudar a erradicar estas desafortunadas costumbres, pero más aún de los periodistas, que a veces abonan con su exiguo vocabulario a profundizar estas debilidades en el uso y abuso en nuestro lenguaje.
Me preocupó entonces la afirmación del doctor Matus, de que la palabra “porfa” ya está siendo incorporada en algunos diccionarios, y no es remoto que en un futuro se incluya la palabra “chatear”, por lo que nos extrañemos que termine siendo aceptada por la Real Academia la frase “chateame porfa”, por el equivalente de lo escrito al inicio de este artículo.
Si es así, preparémosnos a situaciones peores. ¿Ok?
* El autor es periodista y docente universitario.