El secularismo ortodoxo de Vargas Llosa y Jorge Ramos

Carlos J. Zúñiga

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El secularismo ortodoxo de Vargas Llosa y Jorge Ramos


Carlos J. Zúñiga




En los dos últimos fines de semana, LA PRENSA ha publicado en sus páginas de Opinión dos artículos escritos uno de ellos por el reconocido autor Mario Varga Llosa, y el otro por el periodista y presentador de la cadena Univisión, Jorge Ramos, en los que señalan que la Iglesia Católica está perdiendo relevancia por no ajustarse a la realidad actual en asuntos de moral sexual. Esos dos artículos me recuerdan un chiste un tanto irreverente acerca de los Diez Mandamientos en el que aparece Moisés, hablando con Dios, en la cima del Monte Sinaí, con los resultados de una encuesta en la mano. Moisés le dice a Dios: “El noventa por ciento aprueba el que prohíbe matar; el setenta y ocho por ciento, el que proscribe el robo; pero no lograrás imponer el del adulterio: sólo cuenta con una tasa de aprobación del quince por ciento”.

Este chiste nos muestra la errónea posición que muchos detractores de la Iglesia tienen en términos de moral sexual, incluyendo los dos personajes antes mencionados. Ambos personajes parecen estar convencidos de que ser un cristiano católico depende de cuán popular es una u otra posición que la Iglesia tiene y que por lo tanto debe adaptar sus posiciones de acuerdo a lo que la mayoría quiere. Siguiendo esta lógica, sin lugar a duda los Mandamientos de la Ley de Dios no serían más que meras sugerencias, y por lo tanto, según esta lógica, le deberíamos cambiar el nombre y llamarlos las “Diez Sugerencias de Dios”. Yo les aseguro a los señores Varga Llosa y Ramos que así como pueden haber millones de personas en el mundo que no siguen la moral cristiana, somos millones de católicos que luchamos por hacerlo y vivir una vida plena y feliz.

Antes de continuar quisiera dejar claro que lo que se está argumentando no es un debate acerca del uso del condón, lo que se está presentando aquí es un choque entre la moral cristiana y su contraste con la posición de la ortodoxia secular que promueve entre otras cosas el libertinaje y la promiscuidad. Vale la pena señalar que cuando la Iglesia habla sobre los grandes temas morales no lo hace desde el punto de vista de la fe, sino que los argumentos que ofrece son fundados en la razón.

La enseñanza fundamental de la Iglesia Católica sobre el sexo no es exclusiva del cristianismo. Si nosotros examináramos los Diálogos de Platón, las enseñanzas de Aristóteles, los escritos de Plutarco y muchos otros antiguos filósofos encontraremos esta misma enseñanza sobre el correcto uso de la sexualidad humana.

La ortodoxia secularista, por otro lado, cree que el valor del matrimonio y del acto sexual en el matrimonio es meramente instrumental para alcanzar otros bienes, en vez de considerarlo un bien en sí mismo. La sociedad moderna ha reducido el sexo sólo para el placer y la intimidad, y el tener hijos es sólo como algo añadido o accidental.

Vargas Llosa y Ramos señalan que la Iglesia está desactualizada en sus posiciones, que éstas ya no son relevantes, pero la verdad es que la posición que ofrece la Iglesia puede ser admitida no sólo por un cristiano, musulmán, o judío, sino que también por un pagano, budista o ateo. Yo no necesito de la fe para saber que matar, mentir, robar, fornicar, cometer adulterio es malo. En cualquier civilización que ha existido sobre la faz de esta tierra, los hombres y mujeres sabemos que todas esas cosas son sancionables, y lo sabemos porque han sido escritas en nuestros corazones, y lo traemos dentro no porque alguien nos lo ha dicho como artículo de fe, sino porque así fuimos creados.

Para finalizar quisiera por un lado decir unas cuantas palabras acerca del condón, y recomendarle al señor Vargas Llosa que no se vale solamente citar ligeramente la autoridad que da una revista como The Lancet —una de las publicaciones médicas más importantes de Gran Bretaña—, y le recomiendo a ambos señores que lean el artículo de esa misma publicación titulado Condoms and seat belts: the parallels and the lessons. Este artículo sugiere que un enfoque de “sexo seguro” basado en el uso de condones, crea una falsa seguridad entre sus usuarios. El uso de condones no solamente no ha podido detener la propagación del sida, sino que más bien ha venido ha agudizar más el problema.

No son pocos los que abogan por repartir condones como confeti promoviendo así la promiscuidad y la muerte.

Reconozco las habilidades literarias de Mario Vargas Llosa, pero debiera ser más responsable cuando se refiere a temas de moral y vida. Ésta no es una novela. Está jugando con la vida de muchas personas.

El autor es administrador de empresas

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