Vuelan los impuestos

Douglas Carcache

Roman, Times, serif»>Nada personal

Vuelan los impuestos


Douglas Carcache




En la entrada a la ciudad de Estelí preguntamos una dirección a tres mujeres policías que iban caminando. Muy amables nos dijeron dónde estaba el sitio que buscábamos, pero aprovecharon para pedirnos que las lleváramos. “Vamos por allí, cerca, a ver un accidente”, justificó una oficial. Iban a trabajar, a levantar un croquis, y todavía les faltaba caminar un kilómetro, tal vez más.

Son contradicciones de Nicaragua, donde los policías hacen su trabajo a pie mientras los delincuentes huyen en carros, a pesar de que los ciudadanos pagan más impuestos cada día.

Aunque este país sea hoy el más seguro de Centroamérica, según las estadísticas de la Policía Nacional, tarde o temprano podría perder esa posición si el Estado sigue administrando el dinero público con criterios alejados de las necesidades principales de la población, como la seguridad ciudadana.

Mientras en Managua funcionarios de Gobierno y líderes de partidos políticos pelean por cuotas de poder, arman y desarman el presupuesto de la República según sus conveniencias políticas, en el interior del país la gente sufre por carreteras que tienen años o décadas de estar en mal estado.

A veces el Estado es rehén de grupos políticos mafiosos, pero también es víctima de la indolencia de algunos funcionarios que le causan pérdidas económicas, en vez de ayudarle a realizar obras elementales para el desarrollo. Un ejemplo es la carretera Ticuantepe-Granada, proyecto estancado por irregularidades en la concesión y supervisión.

Especialistas en construcción consideran difícil que la empresa española Hispánica termine de construir esa carretera en noviembre próximo, cuando se cumplirá el período de dos años estimado para realizarla. Han transcurrido 14 meses y apenas han ejecutado el 20 por ciento de la obra, lo que ha obligado al Gobierno a desembolsar dinero adicional y a reducir el tamaño original de la vía.

Total, ese dinero que se pierde lo pagan los ciudadanos con sus impuestos. En otras regiones, donde ni siquiera han empezado a construir las vías necesarias, los productos agropecuarios se encarecen al ser llevados al mercado, porque el transporte cuesta más, pero igual los ciudadanos terminan pagando el alza. El Gobierno sí recauda más dinero cada año, entre 12 y 17 por ciento más, aunque esos impuestos pocas veces aterrizan donde la población más los necesita. Pasan volando.

Un empresario de Matagalpa, Renato Morales, suele decir que las autoridades de Managua tienen la idea de que Nicaragua llega hasta el Río Tipitapa y, por eso, el Gobierno descuida la infraestructura del resto del país. En Jinotega y Matagalpa, departamentos productores de café, la gente aún espera que les concedan una carretera buena.

A Estelí se puede viajar sobre una carretera nueva, lo que ha contribuido a crear nuevos negocios allí. Sin embargo, por estar cerca de la frontera con Honduras, ese departamento está expuesto a la incursión de delincuentes hondureños y salvadoreños (mareros), y para frenarlos necesita una policía efectiva; con transporte, no a pie.

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