- EE.UU. quiere que Nicaragua destruya todos los misiles Sam-7, porque “no son tan necesarios”
- Embajada señala que Ejército nica se dedica más a combatir a narcos
Luis Felipe Palacios
El Gobierno de Estados Unidos renovó su presión por la destrucción total de los misiles antiaéreos Sam-7 en poder del Ejército de Nicaragua, tras el reciente decomiso en Managua de un cohete, sin control, en manos de particulares, reveló ayer una fuente oficial.
El Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en Managua, Peter M. Brennan, dijo que la posición de su país no es sólo buscar los misiles Sam-7 que puedan estar fuera del control oficial, sino destruir la totalidad de los cohetes que están bajo resguardo del Ejército.
“Si no estamos en la zona de guerra, si no sirven para los propósitos del Ejército de Nicaragua, (es) mejor destruirlos”, razonó el diplomático en declaraciones a LA PRENSA.
Entre sus argumentos a favor de la eliminación total de misiles, señaló que “cuesta mucho mantenerlos almacenados con seguridad y todo”, y que el Ejército está más enfocado en combatir la narcoactividad.
“Entonces los Sam-7 no son tan necesarios, y es por esta razón que nos gustaría que se destruyan”, agregó.
EL “PEGÓN” CON LA LEY
El diplomático confió en que la administración del presidente Enrique Bolaños cumplirá su compromiso de eliminar ese armamento, aunque admitió que ahora será “difícil” por la aprobación de la Ley General de Armas, que suprime esas facultades al Ejecutivo.
“Esperemos que Nicaragua pueda seguir con el plan de destrucción, porque (con) la nueva Ley de Armas va a ser más difícil obviamente que se apruebe esto”, reconoció.
La Ley de Armas, aprobada a finales del año pasado, resta facultades al Ejecutivo de decidir unilateralmente en la destrucción de misiles, y ahora esta decisión será compartida por la Asamblea Nacional, con votos del Frente Sandinista (FSLN) —adversario de EE.UU.—, tras un amarre con sus “socios” del PLC (Partido Liberal Constitucionalista) que lidera el ex presidente y reo Arnoldo Alemán.
Brennan anotó que “eso es una preocupación”, sin embargo aseguró que están en comunicación con todas las fuerzas políticas en el Parlamento, tratando de ver cómo se puede seguir adelante con la destrucción de los cohetes, “que fue un compromiso del país desde hace tiempo”.
“Ojalá que todos los partidos entiendan que en este caso es algo que supera la política, supera el nacionalismo, o la soberanía, se trata de la seguridad de civiles, de gente de todas partes del mundo, incluyendo en Nicaragua”, observó.
LA ALARMA DE WASHINGTON
El ministro consejero dijo que Washington reaccionó alarmado tras la información de que un par de nicaragüenses habían sido capturados con un misil Sam-7, en Managua, porque ese es uno de los temas que más preocupan en su país.
“Eso en Washington nos llamó la atención muchísimo, porque saben que los terroristas hoy en día están buscando precisamente esas armas”, indicó el funcionario.
“Esas son armas portátiles, no cuestan muchísimo en comparación con otras, y son sumamente peligrosas”, advirtió.
Lo que más preocupó a Washington, según Brennan, es que “estos tipos estaban tratando de vender el arma a terroristas, estaban dispuestos a hacerlo, y eso confirmó mucho los peores temores que tenemos”.
Dijo saber, por informaciones de militares nicaragüenses, ex miembros de la “Contra”, y del mismo Gobierno, que posiblemente hay más de esas armas en distintas partes del país, sin control oficial.
“Es algo que todos nosotros debemos enfocarnos y tratar de evitar…, y buscar estas armas con seriedad, responsabilidad, y buscar la forma de que se entreguen”, sugirió.
NIEGA MONTAJE
“Ese es el propósito nuestro, porque creo que hubo muchas cosas que se han dicho, pero eso no es el propósito nuestro; el propósito es de solucionar un problema que tiene consecuencias serias para todos”, señaló el funcionario.
Brennan se refería a señalamientos de personeros del FSLN, quienes denunciaron un “montaje” de EE.UU. en el decomiso del misil, con el supuesto objetivo de “torpedear” la Ley de Armas y presionar por la destrucción total de los cohetes Sam-7.
“Hay algunos que han dicho que esto es algo que Estados Unidos armó para (cumplir) con sus propósitos, no es así, porque obviamente fue una operación de la Policía Nacional, por lo cual los felicitamos”, expresó.
Dijo, sin embargo, que la Policía se comunicó con una agencia de EE.UU. en el país, que no quiso precisar, durante la operación en la que capturaron a Óscar Rivera y Jairo Pineda in fraganti en el tráfico de armas.
CONFIANZA EN EJÉRCITO
El diplomático estadounidense no descartó que el destino de este misil haya sido algún grupo irregular de Colombia, que a su vez tenga nexos con terroristas de Medio Oriente.
Rechazó que el misil decomisado no tuviera efectividad, a como dejó entrever un diputado sandinista: “Según nuestras fuentes es un arma vieja, pero todavía se podía utilizar”, sostuvo.
Asimismo, Brennan anotó que el Gobierno de su país confía en el Ejército de Nicaragua y en el control que ejercen sobre los misiles que están almacenados.
“Tenemos mucho respeto para el Ejército de Nicaragua y sabemos que es un Ejército muy profesional hoy en día”, resaltó.
Destacó las actividades conjuntas que han realizado, incluida la misión en Irak, aunque advirtió que pueden haber elementos que quieran tratar de dañar esa relación.
También subrayó la “estrecha relación” que mantiene el Ministro nicaragüense de Defensa, José Adán Guerra, con los mandos militares, “algo que es importante en cualquier país, la relación entre el ministerio y el Ejército, la relación cívico-militar”.
¿MÁS MISILES?
El funcionario, al volver al tema del misil decomisado, reiteró sus sospechas de que puedan haber más cohetes sin control oficial, y lo “peor” —dijo— que se pretenda vender a terroristas, lo cual sería un peligro de incalculables consecuencias.
“Si ocurre lo que sucedió en África hace unos años con un avión israelí que trataban de derribar, eso sería fatal para todos”, advirtió.
Según una fuente vinculada al decomiso del misil, hay fotografías que revelan la existencia de más armas de este tipo en el norte del país, las que estarían siendo rastreadas para su decomiso.
LA OPERACIÓN
Fuentes vinculadas a la operación que culminó con el decomiso de un misil Sam-7, que pidieron el anonimato, aseguraron que el cohete fue vendido al esteliano Jorge Pineda, hijo del ex diputado sandinista Orlando Pineda, por tres ex miembros de la “Contra” en el municipio norteño de San José de Bocay.
¿POR QUÉ SALIERON?
El Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en Managua, Peter M. Brennan, manifestó que otra preocupación de Washington se debe a que las dos personas capturadas in fraganti en el tráfico del misil, salieron libres bajo fianza a los pocos días de haber sido capturadas. “Los señores que estaban tratando de vender esta arma, estaban sueltos en cuestión de días, horas, eso es una gran preocupación para nosotros”, señaló.