Cirilo Otero Escorcia
Dice un pensamiento popular “al toro bravo a los cuernos”. Es una forma inteligente de expresar cómo debe ser el actuar de las personas frente a la vida, a los problemas, a las adversidades, a las dificultades. El día miércoles 12 de enero del año 2005, el señor Presidente de la República de Nicaragua mostró inteligencia, control, liderazgo, coherencia y prudencia. Eso que hizo en Casa de la Presidencia es lo que debería haber hecho desde hace mucho tiempo atrás: prevenir las crisis, adelantárseles, y presentar soluciones, ese es el papel del líder. Para eso es que necesitamos tener Presidente en Nicaragua.
Haber logrado que ahora las reformas constitucionales tomen un camino en donde puedan ser conversadas, analizadas, profundamente discutidas eso es una verdadera oportunidad, es un logro superior en el proceso político actual. Eso crea y sienta un precedente democrático en la historia política del país, de ahora en adelante toda reforma, cambio en la estructura de poder y de decisión política en el país debe de gozar de consulta previa, de acuerdos previos, de negociación previa, aunque la Asamblea Nacional tenga el poder para cambiar las leyes o reglas del juego, me refiero a ese poder que nosotros y nosotras le hemos dado a través de los votos a los diputados.
Haber logrado que todos los actores políticos con poder de decisión y con representatividad se puedan ver las caras, se sienten a la mesa, platiquen, se soporten y puedan intercambiar opiniones, valores, propuestas y decisiones eso es un logro que muestra que estamos frente a un tiempo nuevo, a un tiempo en donde la inteligencia prevalece y supera la terquedad, la torpeza, la violencia, la insensatez y la arrogancia.
Haber logrado que el diálogo de los poderes del Estado y de los partidos políticos sea para tratar asuntos de Nicaragua, creo que es un éxito de todos y todas las personas que vivimos en este país. Además, discutir los asuntos propuestos en el acuerdo creo que es una deuda que la clase política tiene con la ciudadanía. El diálogo entre los decisores con poder debe ser para mejorar las condiciones que producen violencia, desigualdad, inestabilidad y desaliento social y político en los y las ciudadanos. Los temas señalados en el acuerdo de las partes son los temas que hemos estado demandando que deben ser discutidos, analizados y decididos en la búsqueda de una Nicaragua mejor, de una Nicaragua prometedora, de una Nicaragua viable.
Felicito al señor Presidente en su calidad de primer mandatario de la nación, pero mis saludos son extensivos a todos los actores políticos que han puesto voluntad, gestión, búsqueda, ánimo e ideas a este proceso de incomprensión y contradicciones políticas de las partes. Siento que Nicaragua está ante una nueva etapa, está ante un nuevo proceso, ojalá que sea un proceso real, sistemático y permanente. Deseo hacer mías las palabras del señor Presidente, los resultados de este proceso es que no hay perdedores, Nicaragua es la gran ganadora.
Deseo hacer votos para que esta nueva etapa sociopolítica del país que parece ser mejor no sea un nuevo engaño, no sea una ilusión, no sea un espejismo político.
El autor es sociólogo e investigador.