Alejandro Magno

Luis Sánchez Sancho

Daver García Reyes, estudiante de psicología en la UNAN-León, me pidió escribir algo sobre Alejandro Magno, quien ha vuelto a la popularidad en estos días por una nueva y monumental película sobre su vida y hazañas.

Por su parte, el amigo dirigente del Partido Conservador y de la alianza Apre, Jaime Vega, me sugirió escribir sobre el Nudo Gordiano, a propósito de la situación política actual de Nicaragua, la cual, para algunas personas sólo se podría resolver por medio de una acción enérgica y radical, tal como Alejandro Magno cortó el mítico nudo del rey Gordio.

Se trata, en realidad, de dos aspectos —-el de Alejandro Magno, o de Macedonia, y el del Nudo Gordiano— de un mismo asunto.

Pero primero hablaré sobre Alejandro Magno, quien vivió sólo 33 años —igual que Jesús de Nazareth—, del 356 al 323 antes de Cristo, pero en ese corto lapso pudo realizar hazañas imperecederas que al transmitirse de generación en generación se convirtieron en leyendas.

Alejandro fue hijo del rey Filipo y de la reina Olimpia de Macedonia, región de la Europa antigua en el norte de Grecia, que fue convertida en provincia romana en el año 146 antes de Cristo. En la actualidad la antigua Macedonia está dividida en tres partes: un estado independiente, que se desligó de la antigua Yugoslavia y cuya capital es Skopje; la Macedonia griega, con la ciudad de Salónica como capital; y la Macedonia búlgara, situada en la parte montañosa del oeste de Bulgaria.

Alejandro subió al trono de Macedonia cuando apenas tenía 13 años de edad, en el año 336 antes de Cristo y cuando alcanzó la adultez llegó a dominar a toda Grecia. En la ciudad de Corinto se hizo conferir el título de Generalísimo de los Helenos y marchó a conquistar al imperio persa y prácticamente a casi todo el mundo entonces conocido.

Alejandro arremetió contra el imperio persa, conquistó la Anatolia (actual Turquía), Tiro, Gaza, Egipto, Afganistán, la India y casi toda el Asia. Por eso a Alejandro se le consideró como el más grande conquistador del mundo.

Alejandro Magno fue un genio militar, pero además llegó a poseer una vasta y variada cultura. Su principal educación la recibió de Aristóteles, quien fue su maestro personal. Y sus conquistas territoriales no sólo crearon y expandieron un gran imperio, sino que irradiaron la cultura helénica por todo el mundo conocido de entonces, y la enriqueció al unirla con las otras culturas sólidas de la época: la persa, la egipcia, la babilónica y la hindú.

Entre las hazañas culturales de Alejandro Magno hay que mencionar sin falta la fundación y construcción de Alejandría, ciudad que sigue deslumbrando al mundo y que fue sede de una incomparable Biblioteca en la que se atesoró toda la sabiduría de la antigüedad.

Cuando Alejandro se impuso a la India, cuyo rey Poro se convirtió en su aliado, quiso seguir avanzando hacia el Este pero sus tropas ya no quisieron seguir adelante. Entonces Alejandro regresó hasta Babilonia (el actual Irak) donde enfermó gravemente y murió a la temprana de edad de 33 años.

Sobre la causa de su muerte también hay leyendas: una, que murió por una fiebre aguda, probablemente de tifoidea o paludismo; otra, que era alcohólico y murió víctima de una grave intoxicación; y también se asegura que pudo haber sido envenenado, lo que era muy corriente en aquellos tiempos y hasta hoy se sigue practicando en países donde persiste la “cultura” totalitaria.

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